martes, 30 de enero de 2018

LA BÚSQUEDA DE LA DIGNIDAD DE NUESTRO PENSAMIENTO

“La dignidad de nuestro pensamiento no se compra ni se vende. 
Únicamente se obtiene en base al amor, a la comprensión.
¡Vivamos dignamente!”


Shilcars.
Amigos, hermanos de las estrellas, atlantes todos, Shilcars del planeta Agguniom. 
Buenas tardes noches a todos.
Una vez más con vosotros, y confiando en que la sesión de hoy producirá los efectos esperados. 
Esos efectos que poco a poco van cuajando en nuestro interior psicológico, 
que van cercando a la réplica genuina que todos llevamos dentro: nuestra consciencia, nuestro yo en retroalimentación.

Todo eso, que es lo mismo y a la vez es nada, va acumulando grados de experiencia, grados de experimentación. Una especial vibración que va conformando todo un cúmulo 
de “propiedades”, entre comillas.

Efectivamente, vamos todos cambiando, transformando nuestra psicología, nuestra mente profunda, y nos va acercando poco a poco, lentamente pero con paso seguro y firme, hacia la consolidación planetaria, que más tarde nos llevará a un convencimiento de la hermandad en el cosmos.

Nos va a unificar todas las consciencias y establecer un paralelismo único, y a la vez proporcional, en función de las vibraciones que a cada uno le correspondan, pero que 
en el fondo todas corresponden a un mismo concepto primigenio.

Esta es la particularidad de la réplica, esta es la función de la consciencia: ir avanzando en este mundo de manifestación para consolidar un efecto que, a su vez, logre el despertar de la consciencia, es decir de ella misma, en un grado lo suficientemente puro como para dar cabida al propio Cristo en nosotros.

Esta es una particularidad fundamental, básica, y a la que todos aspiramos y anhelamos 
en esta función tridimensional, en todos los mundos y multiversos, en todos los mundos paralelos en donde nuestras réplicas investigan y perfeccionan, a su vez, el mensaje crístico.

Esta es, pues, una particularidad propia de los atlantes, de los humanos, de los seres que piensan que piensan y que por ello tienen a bien pertenecer a esa escala divina, puramente consciente y a la vez con todas las prerrogativas y todas las facilidades para ser ella misma, en una función cósmica que tarde o temprano termina, para empezar de nuevo.

Y en ese impasse, en este proceso, vamos añadiéndole al tema grados de amor, grados 
de vibración. Y una mayor consciencia, por lo tanto, una mayor comprensión del hecho 
del porqué estamos aquí, del porqué hemos venido y hacia dónde vamos.
Esta es la respuesta que cada uno de nosotros debe lograr obtener de sí mismo, en la profundidad de su pensamiento.

Esta es, pues, nuestra labor: ayudaros a conseguirlo, ayudar a despertar vuestras mentes. Mentes dormidas, profundamente, en un letargo sin fin.

Y llegado es el momento en que despierten a un nuevo paisaje, a un nuevo movimiento, 
a un nuevo espectáculo mucho más digno, si cabe, que el que actualmente disfrutan.
Claro, el ser humano, el hombre de las estrellas, busca la dignidad en su propio interior. Esa búsqueda significa la honradez, la honestidad, la pureza de su pensamiento. La dignidad significa, además, todo un proceso de pensamiento regenerador y, a su vez, transmutado en base a la autoobservación.

La dignidad de nuestro pensamiento no se compra ni se vende. Únicamente 
se obtiene en base al amor, a la comprensión. ¡Vivamos dignamente!

Y, en esa especificación, en esa palabra con la que denominamos dignidad, 
¿qué pretendemos decir? Pues prácticamente podemos decirlo todo. Si 
sabemos vivir dignamente, si sabemos ser honestos con nosotros mismos 
y no autoengañándonos.
Nos autoengañamos cuando engañamos a los demás, aun inconscientemente.
Nos autoengañamos cuando creemos saberlo todo.
Nos autoengañamos cuando desconfiamos de los demás.
Nos autoengañamos cuando creemos que esta vida es únicamente 
para disfrutarla y nada más.
Nos autoengañamos cuando creemos que existe solamente el anhelo en servir 
a la consciencia y nos olvidamos del anhelo de servirse a uno mismo primero, 
siendo plenamente dignos de tal mención.

Cuando acá la historia, esta historia que largamente venimos pergeñando y sabiamente 
ha sido orientada por nosotros mismos, en otros niveles de consciencia mucho más clarificadores, y también auxiliados y asesorados por seres, hermanos nuestros propiamente pero de un nivel superior de consciencia, con lo cual nos permiten 
orientarnos sus sabios consejos, empleamos aquí todas esas buenas intenciones.

Pero, pronto nos olvidamos de ellas, pronto el medio hace estragos en nuestras buenas intenciones y propósitos iniciales. Pronto nos sumergimos en la confusión y la duda.
Esta es verdaderamente una prueba que debemos llevar a cabo, la de desconectar propiamente de ese mundo claro y preciso y sumergirnos en este otro mundo confuso, disperso, y cuyo rey y señor y amo es el ego. Nuestro propio pensamiento, nuestra memoria, nuestros antecedentes, nuestra experiencia tridimensional.

Todo ello es un bagaje importante, y necesario a la vez, pero desgraciadamente no aprendemos de dicha experiencia, nos olvidamos rápidamente de nuestros objetivos, 
de nuestras ilusiones.
Nos olvidamos, también, de que somos seres de las estrellas, de que venimos aquí en este plano tridimensional a experimentar. Y nos sumergimos en el fango propio de este mundo tridimensional de causa y efecto, en este mundo atómico, denso por excelencia.
Desde esta perspectiva podemos comprobar verdaderamente que las buenas intenciones son una cosa y la realidad es otra muy distinta. Aquí cabría aplicar el dicho de que “Cada maestrillo tiene su librillo”. Cada uno de nosotros creemos saberlo todo, o mucho. Cada uno de nosotros aplicamos nuestra racionalidad para entender un Todo que es incomprensible por naturaleza
.

Ahí nos autoengañamos. Ahí perdemos parte de nuestra dignidad, precisamente por 
creer que sabemos lo que no sabemos. Este tipo de dignidad a la que me refiero 
significa, al mismo tiempo, humildad, reconocimiento de nuestra limitación.

En este punto, quiero añadir también que si nuestro propósito es navegar por el cosmos, establecer comunicación directa con nuestros otros hermanos en una misma frecuencia, 
y una relación exactamente igual, de tú a tú, necesitamos verdaderamente entender 
y comprender todo este proceso.

Dignamente debemos trabajar, laborar, esforzarnos, y aplicando también mucha paciencia porque no todo va a salir a la primera. No todo se va a conseguir con esfuerzo y paciencia, también vamos a necesitar ayuda.

Esta es la ayuda que os podemos ofrecer: una ayuda no física, pero sí moral. Unas reflexiones, unos pensamientos que vayan madurando en vuestro interior, lentamente, 
a través de un proceso seguro, sin dificultades posteriores. Un proceso que permita que vuestra psicología no se decante hacia un extremo u otro. Una psicología que permanezca siempre en un equilibrio completo.

Este es nuestro trabajo, aquí, con vosotros: permitir que vuestra mente se abra a un mundo muy complejo, fabuloso, fantástico, creativo. Pero que al mismo tiempo podáis tocar de pies en el suelo, que os sintáis seguros, y que dicha seguridad pueda esparcirse y prodigarse por los campos morfogenéticos. Con total seguridad, sin merma alguna, sin manipulación.
Este es un proceso muy delicado, y todo empieza desde lo más minúsculo. Vosotros sois esa muestra minúscula que puede permitir que, al fin, la semilla de ese gran castaño se propague por todo el universo.

Más, esa pequeña semilla que al final se va a convertir en un gran castaño universal, 
debe propiciarse debidamente su cultivo, su recreación, su multiplicación, pero en un 
grado máximo de perfección. No puede haber ni una sola mota de imperfección, por 
cuanto esto haría trastabillar todo el proceso cósmico-crístico que estamos intentando 
llevar a cabo en todos vosotros.


Por eso es tan difícil que las mentes se unifiquen, por eso existe tanta dispersión. Pero en medio de ella, en el centro mismo de ese caos, va propiciándose una llama fuerte, segura, potente, de espiritualidad. Una llama pura que cual semilla va a propagarse y a multiplicarse. Este es nuestro propósito.

En la alquimia de este mismo proceso, estamos tutelando dicha semilla cósmica en todos vosotros. En el alambicado proceso de selección que se está llevando a cabo, va destilándose, a través de dicha alquimia o proceso alquímico, un embrión que será capaz de contaminar positivamente todo el proceso crístico-cósmico en esta tridimensionalidad, aquí y ahora, para preparar a la humanidad ante este gran evento que está previsto que se realice muy pronto.

El Gran Maestro, en más de una ocasión, nos ha dicho que “Muchos son los llamados 
y pocos los elegidos”. Esto es así. Una gran masa humana debe sacrificarse para que 
de dicho sacrificio se obtenga una simiente que sea capaz de regenerar todo un 
aspecto humano, psicológico. Y sea capaz de hacerlo con toda la dignidad del mundo, 
de este mundo del yo en retroalimentación, de este mundo ilusorio y fantástico.

He ahí la paradoja, un mundo fantástico, ilusorio, pero que sin embargo es capaz de recrearse en la divinidad y ofrecer como fruto a su propio hijo convertido 
en un 
ser divino, puro, cristalizado a través del barro de la imperfección.

Esta es la gran prueba por la que estamos pasando todos. Y como digo, el Gran Maestro nos ha hablado muchas veces de dicha cuestión, y aunque evidentemente y efectivamente los no elegidos no van a serlo, y ser testigos, al mismo tiempo, de ese panorama o proyecto cósmico-crístico, sí que no se les olvida jamás, porque de ellos mismos, de esa alquimia, de ese sacrificio que a través de ellos mismos se ha sufrido en este experimento, se ha logrado obtener la esencia. La esencia de unos cuantos elementos.

Digamos miles, tal vez millones de elementos, que van a ser capaces de transformar todo un universo. Y en todo ese universo también estarán los no elegidos, por supuesto. Ayudados, respetados y, sobre todo, respetándoles toda su dignidad, que como atlantes, como seres de las estrellas necesitan o necesitan ser.

Entonces, en este punto, cabe añadir a mi introducción que estamos esperando que por vuestras propias personas reaccionéis verdaderamente y os deis cuenta exactamente del punto psicológico en el que os encontráis, para además de ello lograr encauzar vuestras impresiones, vuestros sentimientos de hermandad, vuestra íntima vocación espiritual 
hacia derroteros regeneracionistas y, ¿por que no?, revolucionarios.

La psicología es en sí misma, cuando se pretende la alquimia de un pensamiento transformador, revolucionaria. Revolucionemos nuestro interior psicológico a través 
de la autoobservación, y añadámosle a este aspecto la sabia fórmula del amor, 
que en todos anida.

Y saldremos convencidos, no todos por supuesto, por lo antes expuesto, pero sí un buen puñado de hombres y mujeres atlantes capaces de dar el salto cuántico y ayudar a otros miles, millones de seres en todo el universo, a hacer lo mismo.

Ante vosotros está una gran responsabilidad, amigos, hermanos. Ante vosotros, que oís estas palabras y que seguramente en muchos fluirá el texto que estoy relatando y que hará vibrar pequeñas parcelas de oscurantismo, eso es, activará neuronas dormidas que se pondrán en marcha, ipso facto, después de lo que hayáis oído, después de que hayáis recapacitado, cual chispa de intuición.

Y aprovechad este instante para deciros a vosotros mismos que aspiráis, anheláis dignamente, al descubrimiento de vuestra propia esencia, al descubrimiento de vuestra réplica profunda y a fundiros en ella. Este es un aspecto importante, porque dará sentido a vuestras vidas, porque vuestro objetivo se verá cumplido si tan solo sabéis dar los pasos adecuados.

Todo es importante en esta vida, todo vale la pena dedicarle su tiempo, pero también existen prioridades, y esto lo sabéis. Y ahora en estos tiempos, en estos momentos, la prioridad es el descubrimiento, la prioridad de vuestras personas es el despertar de este profundo letargo de los sentidos.

¿Queréis revolución, queréis revolucionar vuestra psicología, queréis sentiros orgullosos, dignamente, de haber patrocinado el despunte de esa nueva generación? Ahora tenéis 
la oportunidad para hacerlo, ahora estáis en el tiempo de hacerlo. Ahora es, pues, 
el momento. Animaos a trabajar esforzadamente en el descubrimiento de vuestras personas, en el despertar de vuestras mentes.

Los que consigáis que estos textos -nuestras palabras, nuestros sentimientos- despierten en vosotros ese anhelo profundo de hermandad y compañerismo, seréis capaces para siempre de sembrar, durante toda vuestra existencia, la semilla de la espiritualidad.

¿Qué mejor objetivo cabe a vuestras mentes, a vuestro pensamiento, a vuestra presencia aquí y ahora que ser copartícipes del descubrimiento del hombre 
por el propio hombre?
Amigos, amigas, tenéis este derecho, tenéis esta oportunidad, no la desaprovechéis, despertad verdaderamente en vosotros el anhelo de dicho descubrimiento.

Tenéis técnicas, trabajos que se han dictado aquí, escritos, miles de folios, una unidad como egrégor grupal, medios suficientes, por ahora. No desaprovechéis la ocasión.
Atreveros a despertar verdaderamente vuestra consciencia y ayudad a despertar 
a los demás. ¡Este es el momento, las estrellas os están esperando! 
¡El cielo se abre en vosotros y para vosotros!

Espero dignamente que mi mensaje haya calado en vuestras personas 
y que haya servido de algo.
Humildemente pido perdón si en algún momento he sido más explícito de lo que debía. Pido perdón otra vez, y espero que sepáis comprenderlo.

Amigos, hermanos de las estrellas, atlantes todos, espero confiadamente que la vibración de todo el comunicado de hoy os sirva y nos sirva además a todos, para mejorar en expectativas y favorecer la vibración, mejorar la misma, y unirnos cada vez más en la hermandad.

Amor, Shilcars.



lunes, 22 de enero de 2018

Invitación: "Curso Holístico Las 12 Esferas del Universo"

Invitamos a todas las personas de buena voluntad, que anhelan 
el perfeccionamiento de su pensamiento y la autorealización, a 
participar de este curso holístico, de este movimiento abierto a 
todos, ya que Tseyor somos todos...

El hombre se está transformando y cambiando, mejorando, su ADN, 
por lo que si trabaja en su propia elevación puede conseguir cotas 
nunca alcanzadas por el ser humano de nuestro nivel.

"TSEYOR" es un proceso muy profundo de transformación
personal, física, psicológica, mental y esencialmente Espiritual...
Nuestro mensaje está centrado en la búsqueda de una sociedad
armónica, que parta del amor. Mediante la autoobservación y la 
búsqueda del equilibrio y la paz interior.

Lo verdaderamente interesante es saber a qué hemos venido a qui, a 
este planeta tierra, y en los mensajes de Tseyor está explicado claramente.

Queremos mostrar a nuestros hermanos que existe algo más que
no vemos... Que somos mucho más que nuestro cuerpo físico...
Si queremos mostrarles también que en Tseyor, disponemos de lo que 
todas las religiones han estado siempre predicando, unas más 
directamente y otras no tanto al usar un lenguaje que no sintoniza con 
la mentalidad de los tiempos, y que coincide con lo que todo ser 
humano siente. Es un mensaje de amor...

Si queremos mostrarles también que disponemos de una filosofía,
de un conocimiento y de unas herramientas para llevar a cabo
la autorealización de nuestro Ser.

Si sabemos también que lo más importante es ser conscientes de
nuestra andadura, del porqué estamos aquí, de dónde venimos y
hacia dónde vamos. Y muchos ya la intuís, os estáis preparando,
el nivel va avanzando...

Este es un mensaje que no viene a constituirse en una religión más, 
sino a reforzar las existentes más como espiritualidad y, por tanto, 
prescindiendo de las lógicas y respetables particularidades de cada una.

No viene a sustituir ningún sistema político, puesto que se adapta a 
todos ellos. Tampoco viene a diseñar una nueva forma de familia o de 
sociedad, puesto que todas las culturas, como obra humana que son, 
participan del mensaje inscrito en el corazón de todo habitante 
de este planeta. El del amor.

Un mensaje de amor que, por estudiado a fondo, por remozado, por 
aplicado en todo momento, constituye un mensaje de esperanza y 
optimismo hacia futuro. Porque se trata de un amor que va mucho más 
allá de un infantil “amaos los unos a los otros como hermanos”, sino 
una profundización y puesta en práctica del verdadero significado de 
esta frase. Y también de un enfoque hacia un futuro que cada vez se 
nos está mostrando más incierto ante un cambio permanente cuya 
aceleración está llegando a niveles de vértigo.

Porque es precisamente a causa de la ausencia de una expresión 
adecuada e incluso de un interés en mejorar la experiencia de amor que 
el mundo se ha convertido en lo que es, una lucha por la supervivencia en 
la que todo vale. Una reminiscencia, un fiel reflejo del individualismo atlante

Y ante el estado de las cosas y el cambio en ciernes, la respuesta del ser 
humano desorientado puede ser tanto adecuada como errónea, dependiendo 
en cada caso de la solidez en formación humana de cada uno, de su grado 
de comprensión de la situación, de su vibración, etc.

La luz que desprenden estos mensajes radica en la necesidad de llegar al adecuado
conocimiento de uno mismo y de la situación. En poder contestar a las preguntas de
“quien soy, de donde vengo y adonde voy”.

La contestación la sabemos pero la tenemos olvidada. 
Tan olvidada que llegamos a creer que el ser 
humano está hecho solamente de carne, de células, de bioquímica. Otros más refinados sostendrán que está compuesto de un cuerpo y una parte intangible que llamamos alma.

La realidad es que el ser humano no está constituido por un cuerpo que posee un alma sino 
que es un espíritu que se expresa o manifiesta en un cuerpo. Somos un espíritu que vino a 
este mundo a aprender y a vivir la manifestación divina.









miércoles, 17 de enero de 2018

UN ANÁLISIS DE NUESTRA VIDA...

Shilcars.
Queridos amigos, hermanos, muy buenas noches, os saluda Shilcars,
del planeta Agguniom.

No siempre estamos decididos a cambiar, modificar nuestra
conducta, acciones, pensamientos, ideas. Sencillamente porque nos
hemos acostumbrado a lo fácil, a lo conocido, hacia todo aquello que nos
proporciona cierta seguridad.

No obstante, y siendo cierto que el estar preso en una cárcel de oro
nos proporciona seguridad, tal vez una larga vida, no así nos va a
proporcionar un buen aprendizaje, un conocimiento de lo que nos rodea.
Bajo ese planteamiento es muy fácil continuar con nuestra vida y
seguir el rol de nuestras circunstancias.

Nacemos, y además con un espíritu infantil, abiertos a todas las
dimensiones y abiertos precisamente porque las mismas no van a ofrecer
ningún riesgo a nuestra mente, por cuanto aún no está atenazada,
conformada, domeñada, controlada y también con ciertas o muchas
cantidades de miedo.

Este espíritu infantil, abierto al conocimiento del mundo de las
esferas, lo que es el multiverso, y reconocido con toda franqueza y
confianza por cuanto nuestra mente, como digo, aún no se ha conformado
y cerrado a dichas expectativas, va menguando en capacidades
extrasensoriales.

Y en la medida en que vamos creciendo y el medio accionando en
nosotros, desde todos los puntos cardinales de nuestra geografía
psicológica, nos vamos cerrando y aislando en un mundo conformista,
uniformado.

Con los años, o con la edad, mayormente el individuo se
acostumbra a ese estado anormal de cosas y circunstancias, y cree a pie
juntillas que la situación que le toca vivir, la prisión en la que está preso,
agarrado fuertemente además, es lo mejor que habrá podido sucederle.
No tiene bastante con ello y con aquella expresión de que “la cruz
deben llevarla dos personas”, porque para una sola es demasiado peso, la
cruz de la vida, se esposa y se forma una pareja. Sin apenas saber el
trabajo que habrá de realizarse en pareja, sin apenas saber nada de lo que
es la vida y sus circunstancias.

En esa indefensión total por desconocimiento, por dejadez, por
dejar que otros piensen por nosotros, vamos aprisionándonos cada vez
más, psicológica y mentalmente. Y como quien no quiere la cosa le
añadimos, muchas veces de forma inconsciente, más peso agregado a
nuestras circunstancias, que esta vez ya son dobles, por cuanto es en
pareja, y le añadimos otros seres humanos, que en este caso son nuestros
hijos, aunque en realidad son los hijos de la vida, y se suman a esa
procesión, a ese viacrucis de dos para multiplicarse.

Y el individuo, el ser humano, con tanta aflicción, con tanto
sacrificio, además producido por sí mismo, hacia sí mismo, e
inconscientemente, llega a un punto en el que la vida le enseña
verdaderamente su realidad.

La vida, claro está, no tiene culpa alguna de sus desencuentros
psicológicos y mentales, de su dispersión. La vida únicamente le
proporciona los medios necesarios para llevarla a cabo.
No hay culpables fuera de nosotros mismos, desengañémonos, no
son culpables nuestros dirigentes, no es culpable el medio ambiente, no es
culpable la crisis, las guerras, los terremotos, los maremotos, las crueles
inclemencias del tiempo... Nada de todo eso tiene que ver con nuestra
infelicidad.

No carguemos nuestras propias culpas sobre los demás. Los demás
están ahí para servirnos de espejo, están ahí en el oscurantismo más
profundo porque al igual que nosotros han caído en las redes de la
inconsciencia.

Ahora estamos aquí, todos, dormidos profundamente,
desconociendo la realidad de nuestra existencia. ¿Acaso nos merecemos
vivirla de ese modo? ¿Acaso algún día existirá la posibilidad de cambiarla,
cambiar nuestras circunstancias, mejorarlas y despertar? Sí y no a las dos
preguntas.

Sí, si somos capaces de renunciar a todo aquello que ahora
podemos observar que ha sido falso, ficticio, y a contracorriente de la
naturalidad propia de la existencia de la vida, la que hemos elegido,
elegido sus circunstancias, claro está.
Y no, si como he dicho al principio continuamos con nuestra ceguera
intelectual, psicológica y mental, y seguimos por la misma senda que nos
ha llevado hasta aquí.

Entonces, reflexionemos pensando también que el haber llegado
hasta aquí nos ha producido esta realidad. Y si esta realidad no es la que
habríamos de haber hallado en su momento, cuando diseñamos la
existencia aquí en la 3D.

Si en realidad no queremos cambiar nuestra trayectoria, seguiremos
igual, quejándonos y llevando la culpa a los demás, y más porque
“nosotros no nos equivocamos nunca, nosotros tenemos la verdad. Se
equivocan los demás, los demás no tienen la verdad.”
Y siempre en esa noria repetitiva nos damos constantemente de
bruces, no cambiamos.

Si realmente queremos un cambio en nuestra vida, primero de todo
es necesario hacer un estado de cuentas, un análisis de la misma, con total
independencia.

Nadie podrá guiarnos a ese respecto, habremos de afrontar nuestra
propia realidad. Si la aceptamos ya es un principio. Seguro que con el
tiempo modificaremos poco a poco, progresivamente, los errores del
pasado, las dificultades del pasado, y enmendando dichas dificultades,
errores cometidos, cambiaremos nuestras expectativas de vida y nos
abriremos a un mundo nuevo. Así de sencillo y así de fácil.

Ya veis, amigos, hermanos, que no cuesta tanto modificar nuestra
dirección, nuestro rumbo. Vayamos al pasado, retrocedamos unos años,
rebusquemos en nuestro interior psicológico y mental esas experiencias
de vida infantil, cuando vivíamos en una ilusión permanente, cuando nada
nos atemorizaba, cuando podíamos ver en los demás la realidad de
nosotros mismos y la comprendíamos.

Retrocedamos, aunque sea de pensamiento, y en este trabajo de
interiorización busquemos en nuestras parejas aquello que nos hizo
reencontrarnos, aquello que procuró la actual unidad, la actual unión.
Fijémonos en aquellos puntos en los que hubo errores, cerremos los
círculos. Lo pasado, pasado está pero borremos de nuestro interior
psicológico toda huella de pasado.

El pasado no debe, repito no debe, impedir que vivamos el
presente, abiertos de pensamiento, con una mentalidad imaginativa y
creativa. Dejemos que la inspiración sea nuestra guía y nos ayude en
nuestro accionar.

Nuestras parejas ahora sí que vale la pena prestarles atención.
Nuestras parejas sí, después de haber cerrado círculos y corregido errores,
pueden empezar a navegar juntas por un nuevo camino hacia un
horizonte esplendoroso.
Y para aquellos que no tienen pareja y siempre han estado solos o
están actualmente solos, por cualquier circunstancia, que sepan también
que han de cerrar círculos, han de cerrar puertas del pasado.
Todos hemos de empezar de nuevo, siempre hemos de empezar de
nuevo. Lo que hicimos ayer no importa. Importa lo que estamos haciendo
ahora, ahora mismo. Siempre ahora mismo.

Los errores se han dispuesto muy inteligentemente para que
aprendamos aquí a circular, para que aprendamos de esos mismos errores
y dificultades. Agradezcamos a todos y a todas que lo hayan hecho
posible.

Agradezcamos a los demás el hecho de haber permanecido con
nosotros, a nuestro lado, en nuestras circunstancias, nuestros amigos,
hermanos, todos han puesto su grano de arena para llevarnos a lo que
somos hoy, lo que estamos haciendo ahora.
Y a todo agradezcámoslo, incluso a las circunstancias, a toda la
sociedad, agradezcamos que sea como es. Pero no culpemos a nadie de
cómo es y menos de cómo ha sido.

El único culpable, acaso, seremos nosotros por haber pedido,
precisamente, pasar por esta prueba de calificación para, de alguna forma,
llegar un día poder alzar el vuelo hacia las infinitas dimensiones de la
naturaleza. Dimensiones o mundos que no están en ninguna parte, pero
están aquí y ahora porque están precisamente para enseñarnos a vivir.

Os agradecemos infinitamente el que hayamos tenido la oportunidad de
serviros, en definitiva un gran privilegio para nosotros.
Os mando mi bendición.
Amor, Shilcars.


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miércoles, 6 de diciembre de 2017

MENSAJE DE NAVIDAD.

   Es importante que una vez al año podamos reflexionar profundamente en relación a nuestra esencia y permanencia aquí, en este plano 3D. Es una oportunidad que no debemos despreciar.
   Esto es lo que sugiero a todos vosotros en estos días y en estas fechas tan señaladas: que aprovechéis esos instantes no solamente para celebrarlo a través del deleite de los sentidos, y del estómago, del paladar en definitiva, sino también lo celebréis con la amistad, con la unidad.
Shilcars. 


Amigos, hermanos, atlantes todos, muy buenas tardes noches, soy Shilcars del planeta Agguniom.

Mucho gusto de estar con todos vosotros. Especialmente en estas fechas próximas, en las que vuestra cultura celebra la Navidad. Un encuentro con la adimensionalidad, un encuentro con nosotros mismos en la profundidad de nuestro pensamiento, en la oportunidad de poder renacer y celebrar con el máximo de ilusión, si cabe, el hecho de estar viviendo y reconociéndonos en este acto.

Es importante que una vez al año podamos reflexionar profundamente en relación a nuestra esencia y permanencia aquí, en este plano 3D. Es una oportunidad que no debemos despreciar.

El fragor de la batalla diaria, los inconvenientes que a menudo surgen en nuestras vidas, la problemática en general que anida en muchos corazones desvalidos, la insuficiencia de medios y de alimentos y de medicinas que debe soportar una gran parte de vuestra humanidad, todo ello, puede hacernos pensar que nuestra vida pasa por derroteros infranqueables, que la vida aquí, en este planeta, es muy desgraciada. Que no tiene sentido la vida tal y como la hemos expuesto hasta ahora.

Mas, en momentos de reflexión profunda, cuando vuestros corazones estén unidos por vuestra réplica auténtica, equilibrados, podréis daros cuenta perfectamente de que todo este escenario -que se ha escenificado y dado esta representación aquí y ahora, en estos tiempos que corren- no deja de ser mas que un mero apéndice de algo muy sustancial, de algo superlativo, de algo que puede ayudarnos a sobrevolar nuestro espacio 3D, nuestro pensamiento tridimensional, determinista, egoico en muchas de sus funciones, y reposar amablemente en otro estadio mucho más luminoso, clarificador y pleno de bondad.

Esto es lo que sugiero a todos vosotros en estos días y en estas fechas tan señaladas: que aprovechéis esos instantes no solamente para celebrarlo a través del deleite de los sentidos, y del estómago, del paladar en definitiva, sino también lo celebréis con la amistad, con la unidad. Recogiendo el pensar de vuestros hermanos e intentando comprenderlos y, aun en la distancia, mandarles un pensamiento de amor. En la confianza de que lo recibirán, de que lo harán suyo. Y en sus corazones despertará esa chispa de intuición, de imaginación, de confianza, de hermandad.

Cada noche, cuando os retiréis a descansar, pensad en todos los hermanos que no tienen la oportunidad de retirarse diariamente con la paz y tranquilidad que podáis tener todos vosotros. Muchos hermanos no descansan ni se alimentan debidamente, y tienen enfermedades que sufren en sus propias carnes, y en sus familias además.

Vosotros, que tenéis la oportunidad de hacerlo, pensad por ellos, pensad en un mundo unido por el amor y la hermandad, sin diferencias. Eso arrastrará a todos los hermanos y podréis reuniros en otros lugares más apetecibles, más interesantes, más reales, cual es la adimensionalidad, cuales son esos espacios en los que el pensamiento permanece enteramente a disposición de todos. Espacios magníficos en los que conscientemente podréis deambular y conscientemente también traer aquí, a esta 3D.

Sin embargo, sin ese pensamiento de unidad y de hermandad, sin ese deseo innato de favorecer a los más necesitados, poca cosa lograréis en vuestras vidas y en vuestros sentimientos más profundos.

La individualidad aquí no cabe, no tiene sentido, lo hemos indicado muchas veces. Muchas veces también hemos hablado de hermandad, y estos momentos son muy interesantes para reverdecerla, para animar a que la Energía se apodere de todos nosotros.

Y también os digo que, si sois capaces de transmitir la ilusión y el entusiasmo, aun en los más necesitados, habréis ganado una batalla. Una batalla más que podréis poner en el haber de vuestra existencia. Tampoco se os van a dar medallas por ello, pero sí mucha más tranquilidad.

Tranquilidad que vais a necesitar a partir de ahora, en estos tiempos. Paz también la vais a necesitar, y mucho. Por lo tanto, si a partir de ahora os entregáis en ese pensamiento de hermandad hacia los demás, a cambio los recibiréis, recibiréis dichos parabienes. Esto sin duda os fortalecerá.

Todos somos necesarios en este mundo holográfico, todos. Aun aquellos con los que nuestro pensamiento pueda disociarse, puedan existir ciertos separatismos, egoicos, claro está. Todos somos necesarios para rellenar hábilmente ese gran puzle, en este planeta Tierra y en el cosmos entero.

Amigos, hermanos, feliz Navidad en vuestros corazones, sed muy felices.

Os mando mi bendición, amor Shilcars.


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lunes, 8 de agosto de 2016

EL AMOR Y LA UNIDAD DE PENSAMIENTO

EL AMOR ES UNIDAD, LA UNIDAD SOMOS TODOS...

En el Amor está la razón y el significado de todas las cosas.
Shilcars

La unidad de pensamiento se basa en nuestro sentimiento de
unidad con todo y con todos, una percepción iluminadora de acceso 
a nuestra realidad más profunda. Pues el universo, en su aparente
variedad y diversidad, procede y se sustenta en la unidad del Absoluto.

El amor, al mismo tiempo, es la comprobación de esta unidad, su
realización plena y completa. El pensamiento de unidad es, por tanto, 
el sentimiento de amor universal, cósmico, crístico, que nos permite
comprender y comprendernos, aceptar y aceptarnos.

Esta realidad auténtica, a la que aspiramos todos, ha sido
enunciada y explicada muchas veces por nuestros hermanos 
del cosmos, sobre todo por Shilcars, y era preciso realizar una 
recopilación de sus exposiciones sobre este tema.

En nuestro grupo tenemos consciencia de la importancia de la
unidad, de la unificación de pensamientos mediante el trabajo 
en común, colaborativo y hermanado.

Pero también sabemos que la dispersión nos hace eludir y
distanciarnos de esta unidad, exigida a veces a los demás 
y dejada de sentir otras veces por nosotros.

Se nos ha dicho muchas veces que la unidad en el amor crístico 
es el componente y requisito para el salto cuántico. Y confiamos 
en alcanzarla en nosotros mismos, primero, y en el grupo 
hermanado, a continuación.

Deberíamos cuestionarnos, ante todo, lo que cada uno puede
aportar a esa conciencia de unidad, desde sí mismo, y darlo 
sin esperar nada a cambio.

De esta forma se propagará en nosotros y en nuestro medio
holográfico la unidad que nos constituye, de la que procedemos 
y hacia la que tendemos a volver a religarnos.

Estamos buscando Amor, y en esa búsqueda hallamos Amor, y lo
hallamos en cualquier parte. En vosotros, en nosotros, en todo el
Universo. Porque Amor además es Vibración, y Vibración es Energía.
Energía que no puede medirse porque es inmedible, pero que gracias 
a Ella vamos alcanzando grados superiores de Consciencia.

Amor, que en pocas palabras significa crecimiento personal.
Crecimiento interior a través de la autoobservación, a través de uno
mismo. En consecuencia, consigo mismo, a través de su propio espejo. 
Y esto quiere decir, además, que el amor lo circunscribiremos en un
apartado sublime, en la trascendencia de nuestro pensamiento.

El amor no es otra cosa que el fluir desde un espacio adimensional
hacia nuestro espacio, el físico, por lo que la lectura de dicha palabra
significa únicamente unidad. Y, a través de esa unidad, el amor se va 
a diversificar hasta el infinito para llegar nuevamente a la unidad, al
absoluto.

Así debemos entender el amor, y así debemos aplicarlo en nuestro
pensamiento. Pero en nuestro pensamiento trascendental. Y esto quiere
decir, además, que esa parte intelectual nos servirá únicamente de
referencia para intuir el amor. Porque el amor no puede entenderse. El
amor es, en un único y absoluto movimiento tetradimensional.

Así, Amor es Conciencia; Conciencia es Amor. Amor es amar. Y
amar es respetar. Y el respeto está en comprender que todos y cada 
uno de nosotros, en nuestras distintas posiciones psicológicas, 
estamos afianzando ese Amor Absoluto.

Cuando hablamos de amor nos estamos refiriendo a todo, no solo
al amor que todos conocemos como muestra de cariño o de respeto, sino
cuando el amor se circunscribe a todo un espacio completo. Esto indica
también que nuestro amor deberá ser correspondido por nosotros
mismos a través de una comprensión infinita. Y ello únicamente es
posible hacerlo a través de un pensamiento puesto en la objetividad de
un mundo adimensional, en el que hallamos las claves que nos van a
permitir un mundo participativo de unidad y confraternidad.

El amor es la puerta que nos va a llevar a la comprensión, porque
comprensión es amor, es entender que formamos parte de un mundo
global, que somos el propio absoluto diversificado infinitamente. Nuestro
planteamiento será siempre global, y nuestro pensamiento deberá ir
dirigido desde nuestro interior hacia el exterior, y las circunstancias se
podrán modificar precisamente por eso, porque estaremos navegando
en un mundo absoluto.

El amor es la puerta que nos va a abrir a un mundo infinito de
percepciones.

El amor cuando lo circunscribimos a un plano tridimensional, es un
amor conflictivo. Y ahí caben muchas réplicas del mismo amor, pero
siempre serán réplicas subjetivas, y más o menos endulzadas por un
pensamiento amoroso, pero completamente subjetivo.

Estamos hablando pues de inspiración, de percepción, de intuición,
y un pensamiento de este tipo solo se produce a través del amor. Lo
comprenderemos fácilmente cuando consigamos hacer ese traspaso
adimensional, entonces se comprende todo.

Únicamente es posible este traspaso a través del amor. El amor es
más que un sentimiento, es equilibrio completo entre nuestro cuerpo 
y nuestro espíritu, de nuestro pensamiento, y en ese equilibrio 
avanzamos hacia un mundo de perfección.

Con el amor entramos directamente por la puerta principal de
nuestra más íntima concepción adeneística, porque en el fondo el mundo
de las percepciones se crea entre los pliegues mismos del desarrollo
nucleico, es una extrapolación mental en la que nuestro cuerpo se ve
envuelto de energía amorosa, de felicidad, de tranquilidad, de equilibrio,
de humildad, de paciencia… De saberse único en este mundo
tridimensional, pero compuesto de todos nosotros, de todo lo que nos
rodea, y en ese mismo momento nos imbuimos de amor.

Por lo tanto, estamos hablando de un amor absoluto, de un amor
total, en el que la mente humana se doblega ante la voluntad imperiosa
del infinito, y accede abrir esa puerta misteriosa de la percepción.

Y allí encontramos ese punto en el que nos es posible observar,
como si de una gran ventana abierta en el infinito se tratase, y
pudiésemos ver directamente el desenvolvimiento del mundo
tridimensional en el espacio-tiempo, y desde ahí establecer unas
coordenadas de comportamiento, y conocer lo que hemos de conocer,
en función de nuestro grado vibracional. Y, en ese punto, amamos.

El amor es la corresponsabilidad con el absoluto. Y dicha
correspondencia se establece en un mundo de equilibrio y armonía. Es
muy sencillo, se trata de hallar ese estado que nos permite la armonía y
equilibrio, el estado de tranquilidad y paz, y en ese momento es muy fácil
trascender este espacio tridimensional y situarnos en una órbita en la
que es posible configurar de nuevo nuestros planteamientos vivenciales,
modificarlos si es preciso, y enriquecerlos si lo creemos oportuno, que
esto significa utilizar debidamente nuestro libre albedrío.

Esperamos que la lectura de esta recopilación de pensamientos 
de unidad y de amor, con su cálida vibración, tomados del libro:

EL AMOR Y LA UNIDAD DE PENSAMIENTO


Contribuya de algún modo a la unidad de todos.








sábado, 6 de agosto de 2016

CON PACIENTE HUMILDAD, SE DESCUBRE EL MUNDO QUE NOS RODEA, VISIBLE E INVISIBLE



         Queridos amigos, hermanos, buenas tardes os desea Shilcars del planeta Agguniom.
Sí, el miedo nos atenaza siempre procurando que las ovejas se mantengan unidas, atadas, prisioneras en el redil.
Es una composición práctica de cómo evitar la propagación de la creatividad; manteniendo al rebaño unido bajo la presión de unas barreras psicológicas y mentales, la humanidad se establece en la sumisión. 
Es una forma también para que el medio controle la situación, la tropa no se desmande y tome iniciativas que pueden terminar eliminando al propio medio controlador.
Aunque el controlador no se elige, se autoelige, creyendo que su pensamiento, sus ideas, son las mejores para aplicar a todo un colectivo, por lo que se ve, pendiente de la señal autoritaria del líder. Cuando en realidad, y aunque el propio líder se autoelija, en definitiva es la propia masa, el rebaño, que se deja conducir.
¿Por comodidad? ¿Por miedo? Pues verdaderamente por comodidad y por miedo, las dos cosas tienen o pueden conjugarse en esta especial conformación.
¿Miedo tiene la masa, el rebaño? Claro, efectivamente, todos los aquí presentes tenéis miedo. Y precisamente por tenerlo os dejáis llevar y conducir hacia unos pastos que en realidad no os corresponden.
Verdaderamente el miedo nace en vosotros muchas veces, muchísimas. El miedo nace en vosotros cuando insospechadamente descubrís que existe, más allá, un mundo nuevo. Un universo que se contempla al igual que puede contemplarse aquí y ahora el vuestro. Ahí nace ese miedo.
Y cual infantes corréis desesperadamente a abrazar a vuestro tutor, a vuestro guía, a vuestro líder, para que os proteja, os dé cobijo y conformidad. Así el miedo conforma vuestras personas y circunstancias.
Reflexionad sobre ello, os daréis cuenta, observaréis perfectamente que el miedo nace cuando se descubre lo desconocido o al menos se intuye que existe. Y precisamente porque lo descubrís cerráis de súbito vuestra verdadera vocación, dais la espalda a vuestra mente, a su proyección trascendental y, como digo, os refugiáis en los brazos de vuestro tutor, cuidador, guía, líder, jefe de la manada... Así, en definitiva la masa, el rebaño, dócil y obediente, se tranquiliza.
Aunque no todos los líderes, no todos los jefes de la manada, tienen las mismas intenciones. Afortunadamente o desgraciadamente muchos de ellos lo son, se erigen, para trasquilaros. Otros para que les sirváis de elementos energéticos para su propia satisfacción egoica. Muchos de ellos se valen para explotar a esa masa sumisa.
¿Y por qué lo hacen? Lo hacen precisamente por vuestro miedo a descubriros. Verdaderamente la razón de tantos cientos de miles de años de sumisión, de cobardía, de miedo a conocer la verdad, se debe precisamente a que voluntariamente renunciáis a dicha verdad o realidad y os conformáis con el día a día, con la rutina, con el conocimiento intelectual, incluso profundo, pero del todo superficial, por lo tanto de tercera dimensión.
Este conocimiento que no va a ninguna parte, cuando os predisponéis al traspaso, porque este conocimiento, aun y todo perfectamente delimitado, se pierde. Y se pierde precisamente porque el conocimiento   no se asimila acumulándolo, sino sublimándolo.
Podremos hablar largo y tendido de la sublimación de energías. De la transmutación, del plomo de vuestra personalidad por el oro del espíritu. Pero ¿de qué serviría aquí y ahora hablaros de ello, si en cuanto lleguéis a vuestros hogares os vais a olvidar prácticamente de su totalidad, de una buena parte del mensaje, y vais a continuar con vuestra rutinaria existencia? Y lo vais a hacer indudablemente porque tenéis miedo a enfrentaros a vuestra propia realidad, tenéis miedo a descubrir la verdad.
Y entonces, aquí y ahora, Shilcars y todos los hermanos de la Confederación unidos, serían incapaces de arrancaros un solo gramo para transmutar, de vuestra pesadez, de vuestro plomo de la personalidad.
Aunque la Confederación tiene mucha paciencia, esta es una virtud que hemos alcanzado, mayormente por la humildad. La humildad nos ha hecho pacientes, y al igual que la gota de agua es capaz de horadar una gran roca -con el tiempo, con paciencia-, lo mismo, la actitud y accionar de los hermanos de la Confederación, de los que me honro en pertenecer, vamos depositando pequeñas gotas de conocimiento.
Pero somos constantes, somos pacientes y no os mandamos un chorro a presión para ir más rápidos, porque de nada serviría agujerear vuestra personalidad plomiza, porque en el fondo nada descubriríamos. No serviría para nada ir más aprisa de lo convenido. En cambio, lentamente, pacientemente, a lo largo de cientos de miles de años, vamos refrescando vuestra memoria.
¡Cuántas y cuántas veces nos hemos reunido aquí, en este tiempo, en este espacio simultáneo o en mundos paralelos! ¡Cuántas y cuántas veces nos reunimos semanas, meses y años en otro tiempo!
¿Para qué? Pues precisamente para lograr pequeñas huellas en este plomo vuestro de la personalidad, pequeñas muescas que quedan impregnadas en vuestra consciencia. Y quedan no por nuestra presión, sino por vuestro esfuerzo en comprender. Y al hacerlo transmutáis. Y en esa alquimia maravillosa y mágica vuestra consciencia va despertando lentamente.      
No obstante, el miedo continúa en vuestros cuerpos. Y por qué no la comodidad. El medio os dota, afortunadamente y por ahora, de una cierta comodidad, y no la queréis perder. Nadie de vosotros se atreve a dar el paso, a dar este salto al vacío.
Y el medio se frota las manos y dice para sus adentros: “Qué bien, continuemos así, esto funciona, nuevas remesas de esclavos en el rebaño para nutrirnos. Está muy bien que esta masa desconozca las claves de su liberación. Pobres de nosotros con que se llegase a descubrir la verdadera realidad de todo ello.”
Así que abona el medio dicha situación. Y el propio personaje, todos vosotros decís: “Sí, amo, de acuerdo, tú me das alimento y cobijo. Y yo con esto tengo suficiente. ¿Para qué me voy a complicar la vida yendo a descubrir algo que intuyo que pueda existir pero en realidad me da miedo descubrirlo? Miedo al qué dirán, miedo a equivocarme, miedo a que me equivoquen, miedo a perder mis posesiones, mi fortuna, mis privilegios”. Y así todos contentos. Pero ¡ah! amigos, hermanos, esto se acaba, el medio sabe que se acaba.
Y se anticipan a todo porque desde su posición privilegiada, por su doble condición de magos y guerreros, descubren a través del no tiempo, qué situaciones se preparan aquí en este mundo. Y esta vez se dan cuenta de que va en serio, de que el teatro está en su última etapa.
Descubren que ya pronto va a despertar esa masa, ese rebaño. Se dan cuenta que existen grandes inquietudes por el autodescubrimiento. Intuyen que esto es imparable y aplican todo su saber y su magia para contrarrestar los efectos de este despertar. Aunque saben que esto es un imposible, que lograrán retrasarlo un cierto tiempo, pero que en verdad el tiempo se acaba y ya pronto se van a abrir de par en par las puertas de la realidad de los mundos.
Y nosotros aquí tan tranquilos, esperando la comida, esperando el cobijo, confiando en que el queso lo hallemos siempre en el mismo sitio. Y así nos va, y así nos funciona hasta que se acaba.
Y por otro lado se canalizan todas las inquietudes de los más despiertos de esa masa en trabajos que sirvan para distraerlos. Así a los pequeños o grandes despuntes intelectuales y científicos, se les distrae con la gran golosina del conocimiento.
Y sí, muchos de vosotros seréis capaces de aportar grandes trabajos literarios, estudios científicos inmensos en su volumen y en su calidad, que realmente lo serán, ahí no queda ninguna duda. Pero vosotros, los intelectuales, vosotros los que disponéis de conocimiento, ¿no será también miedo, ese miedo al que me he referido para que hayáis escogido este proceso para escapar realmente de la verdad, por miedo al autodescubrimiento? ¿Es que acaso el autodescubrimiento os va a pedir una renuncia de todo lo que sabéis? ¿Eso es lo que pensáis?
Pues sí, ciertamente es así. El autodescubrimiento, cuando se sigue y se experimenta y se profundiza en él, con todo el amor del mundo, lo primero que pide es odres vacíos. Claro, ahí está el miedo escondido, ahí está el miedo a perder vuestras prebendas, a perder este conocimiento ilustrado, de mentes que han preferido gastar su energía en un proceso del sabelotodo, a un proceso de paciente humildad.
Porque el proceso del autodescubrimiento es la renuncia a las prebendas. Renuncia a la intelectualidad por sí misma, y un anhelo profundo, con humildad, con paciente humildad, para descubrir el mundo que nos rodea, visible e invisible.
Y el mundo que nos rodea, el mundo visible e invisible, visible por esos mundos paralelos infinitos, e invisible a nuestros ojos físicos 3D, únicamente se alcanza con la humildad, la paciencia y el anhelo ferviente de servir a los demás, sin esperar nada a cambio.
¡Ah, qué difícil es llegar a este punto, qué difícil renuncia, da miedo pensar en ello! Efectivamente, ahí entra en juego el ego de la personalidad, y todos los aquí presentes estamos, en este caso estáis en este proceso. Estáis autodescubriéndoos y al mismo tiempo generando buenas dosis energéticas de miedo.
Y así, amigos, hermanos, no vamos a ir a ninguna parte, porque entraremos en una rutina, en una constante rutina y la ley de entropía nos aplastará. Sí, efectivamente, nos anulará como seres humanos en el camino del autodescubrimiento.
Por eso, con paciente humildad, vamos gota a gota introduciendo en vuestro pensamiento esas palabras, esas ideas para que por vosotros mismos las reflexionéis, las maduréis y en el mejor de los casos transmutéis. Porque si no lo hacéis vosotros aquí nadie, ni el más poderoso, podrá cambiar la voluntad de vuestras personas.
Porque vuestras personas, desde nuestro punto de vista, son verdaderamente inatacables, son sumamente respetables, porque lo más importante que tiene el ser humano atlante es la libertad. Y la libertad la anularíamos en vosotros insuflándoos el conocimiento, dándoos alegremente, sin esfuerzo por vuestra parte, sin un convencimiento puro, cualquier iniciativa que os permitiera la liberación, a nivel técnico, mecánico o de salud.
Por eso intentamos, por todos los medios, que por vosotros mismos decidáis lo que queréis hacer. Por eso insistimos tanto y tanto, tantos años, cientos de miles de años insistiendo en que debéis transformaros.


En este paréntesis, en este mundo 3D estáis para ello, para transformaros, para perfeccionar el pensamiento, para amaros y con ello la liberación. En espera siempre de conscientemente abrazarnos, en cualquier espacio, en cualquier mundo. Libremente y conscientemente, no como ahora que únicamente podemos hacerlo a través de vuestras bellas y amadas réplicas. 

Amor, Shilcars.

http://tseyor.org/