viernes, 6 de mayo de 2016

TIEMPOS QUE CORREN – II

Sili-Nur
Es evidente que el espíritu necesita progresar, y es evidente también
que las fuerzas contrarias a la emancipación de los sentidos, actúan de un
modo muy superior, limitando de algún modo ese proceso de recreación en
el ámbito de la autorrealización del Ser.

Es una fuerza centrípeta que actúa de acuerdo a una normativa
dimanada de la propia Energía. El Yin y el Yang, que juntos simbolizan el
Absoluto. Una fuerza atrae, la otra repele. Una fuerza acciona, la otra
reacciona. Una fuerza es positiva y la otra negativa. Y, en el fondo, lo que
interesa es que la mente llegue a comprender este significado radial y al
mismo tiempo tan efímero, como es la participación tridimensional. Y digo
efímero, porque en realidad el pensamiento puesto únicamente en el
ámbito tridimensional, en la intelectualidad, en el razonamiento y el análisis
único y exclusivo de la tercera dimensión, con sus causas y efectos, con la
dualidad, únicamente nos puede llevar por un camino de desaceleración.

El camino auténtico, aquel que recorremos a través de nuestro
pensamiento trascendental, aquellos instantes en los que vibramos de
armonía, de gozo, de júbilo, de inspiración, de conformidad, de paciencia, de
humildad, de amor por el prójimo, esos momentos, son los que realmente
nos hacen crecer. Creciendo a la vez nuestro contorno y enriqueciendo
aquellas partes que de algún modo necesitan referencias.

No vamos a pretender que los demás aprendan de nosotros, si
nosotros no estamos aún preparados. Esto significa que no somos maestros,
sino tan solo aprendices y, ¿qué podemos enseñar a los aprendices como
nosotros? La cuestión radica en que debemos aprender únicamente de
nuestra propia intuición.

Bien vale oír, hablar, conversar, congratularnos de la compañía de
nuestros amigos. Porque eso merece una especial atención. Los amigos son
eso: amigos, amor. Pero únicamente avanzaremos a través de nuestra
propia reflexión interior, de nuestra propia capacitación, entreviendo
aquellas particularidades y connotaciones que en nosotros actúan de una
forma digamos discriminatoria.

Debemos participar en nosotros de esa venida del espíritu. Debemos
propiciarla. Debemos llegar a la conclusión de que lo más importante en
esta existencia es la llegada de nuestro propio Ser, en un contorno en el que
sienta a su vez la participación colectiva.
Y en esa participación estamos todos y todos estamos aprendiendo.
Aprender uno mismo a través de su propia intuición y reflexión
trascendental.

Estudiaremos profundamente una lección, la asimilaremos, incluso la
enseñaremos y la participaremos a los demás, pero en el fondo tal vez no
habremos aprendido algo muy importante que es no aprender.
En el aprendizaje, aquel que utiliza el sabio en sus reflexiones,
únicamente es posible llegar a consolidar efectivamente un desarrollo
intelectual superior, si trabaja sobre la base de un conocimiento adquirido
en un determinado momento. Un conocimiento del aquí y ahora. Un
conocimiento que sobresalga de su línea de flotación mental. Un
conocimiento que supere el horizonte mental del individuo.

El sabio, cuando halla la forma de la igualdad, del equilibrio, de la
compasión y de la humildad, estrecha aún más esa línea dura y gruesa, cual
es la referencia tridimensional, y parte desde cualquier punto hacia un lugar
que no es lugar pero si vibración. Con vibración hallaremos el conocimiento
absoluto porque es el único camino para andar.

Andaremos a través de la intuición. Por un camino preparado única y
exclusivamente para aquellos que han entendido y comprendido que la
asimilación de conocimiento únicamente para fortalecer unos vínculos de
tipo material, es sinónimo de error. Aunque del error también aprendemos.

Con Amor. Sili-Nur


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