martes, 9 de julio de 2013

LAS SOCIEDADES ARMÓNICAS

“Para tener una perspectiva de lo que debe ser una sociedad 
armónica, basta con que en nosotros mismos instauremos 
el equilibrio, la paz y la transparencia, junto a la necesaria 
paciencia y voluntad, para llevar a buen término este proceso 
de apaciguamiento de nuestros sentidos: deseos, angustias, 
miedos... Cada uno debe cambiar, y si cambia el individuo, 
cambia la sociedad.” 
 -Sili-Nur-


INTRODUCCIÓN 

Las sociedades armónicas son el resultado de una comunidad 
de seres conscientes, que han descubierto su realidad y lo han 
hecho a partir del hermanamiento. 
 Este estadio evolutivo dentro de las sociedades humanas es un 
logro que se realiza después de milenios de aprendizaje, de ensayo 
error, de fracasos y rectificaciones llenas de humildad. 
 Pero es un resultado que se ha hecho patente en el cosmos en 
innumerables mundos habitados por seres humanos libres 
y conscientes de su realidad interior. 
 En cada lugar, en cada planeta, se ha reinventado de nuevo el 
modelo de sociedad armónica, sin tratar de atenerse a ningún 
molde, sí a referencias que nos sirven de pauta, de contraste. 
 Todos nuestros hermanos del cosmos, con los que nos 
comunicamos, pertenecen y viven en sociedades armónicas, 
agrupadas en la Confederación de Mundos Habitados de la Galaxia.
 En estas sociedades, todas ellas libres y asociadas voluntariamente 
para procurar la armonía y el equilibrio en el universo, predomina un 
paradigma de sociedad en la que todos se ocupan de la felicidad 
de los demás, sin interferir en el libre albedrío de nadie. 
 Por ello, nuestros hermanos y hermanas del cosmos nos han 
informado reiteradamente sobre las sociedades armónicas, a 
sabiendas de que es algo que precisamos alcanzar para salir 
del marasmo de la sociedad en la que vivimos. 
 Nos dan indicaciones, referencias, pero no nos proponen unos 
modelos para que los imitemos. Ya que el paradigma de la 
sociedad armónica nacerá en la mente y en el corazón de cada uno. 
 Y nace de la hermandad, del sentimiento de unidad que nos religa 
con todo y con todos. 
 Una sociedad armónica es una sociedad feliz, que ha resuelto sus 
grandes retos, pero que está empeñada en propagar la armonía en 
todo el cosmos, sin interferir en ninguna civilización ni imponer modelos. 
Por ello sus descripciones de las sociedades armónicas son más bien 
parcas, no abundan en detalles, sino en aspectos esenciales, ya que los 
detalles los tendremos que decidir y concretar nosotros, eligiendo la 
forma de organización que convengamos, sobre todo en un mundo 
como el nuestro donde hay tantas culturas, lenguas y creencias. 

HACIA UNA SOCIEDAD ARMÓNICA. 
Durante miles y miles de años hemos estado aquí, en este planeta, 
hemos vivido y experimentado miles y miles de circunstancias, 
unas favorables y otras no tanto. 
Puede parecer inverosímil hablar de un conocimiento que hemos ido 
transmitiendo por espacio de estos de miles de años, pero así es. Aunque 
las circunstancias favorables para ello, no siempre han brillado con la 
misma intensidad que ahora. 
Me refiero a que, en estos tiempos, existen grandes posibilidades 
de llevar a cabo un profundo cambio de estructuras psicológicas 
mentales, precisamente porque se da cita toda una suma de 
circunstancias favorables, entre ellas cósmicas, para acelerar este 
proceso de transformación. 
Evidentemente existen dificultades de todo orden, con respecto a 
favorecer el cambio. Y no se trata de modificar estructuras sociales de 
arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, mediante la apertura 
mental de un buen número de individuos. Individuos de base, que 
trabajen y se apacigüen con la base, fundiéndose en ella y al mismo 
tiempo la enriquezcan. 
Es a través de este proceso básico de conformación de estructuras 
mentales, como se consigue que una gran mayoría acceda a 
conocimientos superlativos. Y es evidente que con una buena base 
se puede alcanzar el cenit. 
No olvidemos que la masa humana es moldeable, es transferible. Es 
intangible, pero dispone de un peso específico. Una presión tal que, 
bien equilibrada y armonizada, puede conseguir espectaculares 
éxitos allí donde se lo proponga. 
Para tener una perspectiva de lo que ha de ser una sociedad 
armónica, basta con que en nosotros mismos instauremos el equilibrio, 
la paz y la transparencia, junto a la necesaria paciencia y voluntad, para 
llevar a buen término este proceso de apaciguamiento de nuestros 
sentidos: deseos, angustias, miedos... Cada uno debe cambiar, 
y si cambia el individuo, cambia la sociedad. 
Participáis de nuestro conocimiento, porque buscamos el propio 
perfeccionamiento a través del vuestro. Y no es por interés sino voluntad 
y anhelo en el seguimiento de unas normas cósmicas depositadas en la 
psicología mental, al igual que vosotros habréis correspondido al 
llamamiento interno para seguir avanzando por este camino de 
perfeccionamiento. 
Sin duda, poco a poco, se irán despertando ciertos canales de 
comprensión que derivarán hacia un proceso más amplio, popular 
participativo, en el que la idea de hermanamiento confluirá hacia 
un objetivo globalizador de inquietudes de evolución y de 
perfeccionamiento humano.


UNIÓN DE VOLUNTADES 
Una exposición de motivos puede partir del punto de vista de 
cualquiera, y asimilarla cada uno en su proceso adecuado. Pero la realidad 
es que el análisis y la efectividad de la sintonía recibida, únicamente será 
válido si se contrasta al nivel grupal. 
Es a través del grupo, a través de sus elementos y de sus voluntades, 
que cualquier cuestionamiento, duda, interrogante y sus posibles 
soluciones, aparecen por medio de la voluntad participativa y 
comunitaria. 
El avance de las sociedades humanas lo ha sido, siempre que los 
individuos han trabajado en común, y han transmitido su conocimiento a 
la comunidad, globalmente. El proceso de perfeccionamiento ha ido 
evolucionando hasta nuestros días, y así es como se evoluciona en todo el 
Cosmos. 
La individualidad solo es posible contemplarla a través de la 
interiorización adecuada, pero para un trabajo grupal es menester que se 
unan voluntades. Y más cuando estas deben acceder a estadios de 
información trascendentales. Y por trascendentales me refiero a 
transmisión de información entre distintas dimensiones. 
La vibración de la información que se recibe, como es lógico, es muy 
completa y compleja, y además mantiene correspondencia con otras 
dimensiones superiores que, a su vez, reciben información de otros 
niveles superiores también. 
Y claro está, la información que aparece en esta tercera dimensión 
es el resultado o comunión de mentalidades superiores y 
complementarias, por lo que se hace imprescindible que la decodificación 
lo sea a través de un grupo. Digamos que todo confluye a modo de vasos 
comunicantes que actúan como correas de transmisión a su vez. 
Por eso el contacto, la transmisión de fuerzas energéticas, de 
vibraciones de una dimensión a otra, se produce por la voluntad de 
conexión, el entusiasmo, la armonía, el equilibrio y el anhelo común de 
cambio. 
Dichas correas de transmisión favorecen el intercambio de 
pensamiento a todos los niveles. Claro que, como es lógico, los niveles 
inferiores habrán de prestarse muy eficaz y humildemente a recibir la 
información, sin menoscabo de sus reales capacidades psíquicas. 
La verdad es que toda la información que se recibe, en forma de 
onda electromagnética que activa áreas del cerebro, por lo tanto 
neuronas que han estado inactivas y se ponen en marcha en cuanto 
detectan dichos estados vibratorios, ha de estar favorecida y claramente 
preparada en base al contraste, a la transparencia, al cambio de 
impresiones, a la unión de pensamientos, de ideas, de análisis y síntesis, y 
en correspondencia con bandas o grupos predispuestos para ello en la 
tridimensionalidad. 
Todo ello no sería posible en la individualidad más absoluta, ya que 
entonces el individuo suele caer en el error de la subjetividad. Claro que el 
grupo puede caer en la subjetividad también, en la transparencia de 
imágenes subjetivas. Pero ya resulta un poco más difícil porque se trata de 
la conjunción de ideas y pensamientos con más mentalidades. Por lo 
tanto, puede establecerse un más efectivo puente de unión hacia la 
comprensión. 
El individuo solo no avanza porque su conocimiento se estanca al no 
compartirlo con los demás. En cambio, la evolución del pensamiento 
humano viene dada siempre por la transmisión, libre y espontánea, del 
conocimiento adquirido hacia la comunidad a la que se pertenece. 

EL MIEDO POR NO SEGUIR LA SENDA MARCADA 
POR LA MINORÍA 
A lo largo de la historia de la Humanidad se ha ido generando un 
cierto oscurantismo, a modo de indiferencia, ignorancia, perturbación, 
dispersión y un largo etcétera. Todo ello adornado con la rutina, ideas 
preconcebidas, estatus social, sociología ecuménica y, como es natural, 
de un sin fin de intereses centrados básicamente en el control exhaustivo 
de la población, empobreciendo con ello ciertas partes de la sociedad. 
Como reflejo de estas circunstancias anómalas, adrede se ha ido 
surtiendo de incógnitas a la sociedad para desvirtuar, distorsionar, 
decantar unos arquetipos en pro de un interés egoísta y a la par 
económico y, por qué no, hasta cierto punto político, dando al traste con 
la bienaventuranza, el espejo que debe tornasolarse en un conocimiento 
mutuo entre los mismos individuos, fruto del intercambio de pareceres 
libre y espontáneo a todos los niveles. 
Así, la sociedad en general, con dichas características, ha ido 
limitando el libre albedrío a tan solo la esperanza de la supervivencia 
poco más. Todo ello intencionadamente transmitido por una minoría 
para dar una idea concreta de que si el individuo se aparta de la senda 
marcada, conocerá tan solo la desesperanza y el infortunio. 
Esa actitud errónea, con el tiempo, se torna en contra del individuo 
y de la propia sociedad en la que vive, empobreciendo al conjunto, 
desde el inferior hasta el superior. Perdiendo, como es natural, todo 
el encanto que puede producir una sociedad inteligente y cultural, 
espiritualmente hablando. 
Y esto es tan solo una breve idea de lo que puede llegar a ser una 
sociedad en la que prime únicamente el desarrollo material, intelectual, 
cultural, en unos niveles digamos exageradamente proclives a abandonar
 el aspecto íntimo, interno, espiritual, que esto último en definitiva es lo 
que ha de llevar al individuo al reencuentro consigo mismo. 
El transmitir el conocimiento únicamente a ciertas parcelas de la 
sociedad, a una cierta élite social o económica, estamos tergiversando 
los derechos básicos de todo individuo. 
Cuando enraizamos costumbres, cultos o determinada religiosidad 
por parte de una minoría, abandonando los razonamientos propios 
de una mayoría, los de esa masa crítica que en definitiva es quien 
hace que las sociedades progresen, nos encontramos nuevamente 
con un doble empobrecimiento.






sábado, 6 de julio de 2013

LA NADA LA EXPERIENCIA DE LO INMANIFESTADO


 “LA NADA ES ESE ESTADO DE LIBERTAD QUE NOS PROPORCIONA 
NUESTRO PROPIO PENSAMIENTO.  ESE PENSAMIENTO PUESTO EN EL AMOR, 
EN LA NADA; EN ESE NO PENSAR QUE NOS INVADE Y TRANSPORTA.” 
 -Shilcars- 

-Sili-Nur- 
Podríamos empezar por ser conscientes de nuestra nada. De que nada 
somos, conocemos o sabemos. Y es que nada del saber puramente intelectual 
nos es del todo necesario ahora, en estos momentos, en esta época, si lo que 
anhelamos es subir por ese imaginario escalón vibratorio del despertar de la 
consciencia. 
Ignoremos, de alguna forma, pensamientos que puedan inducir a un 
afincamiento de la personalidad, a un reforzamiento del yo tridimensional, 
porque de algún modo estaremos dando alimento al ego. Esa masa egoica 
añadida a nuestra psicología, y que desvirtúa el pensamiento consciente y 
objetivo. 
Es indudable que el ser humano de esta generación necesita, en el 
cambio cósmico que se está generando y que ya es evidente a escala 
planetaria, una transformación profunda de sus estructuras mentales. Y 
mientras estas se apoyen únicamente en digamos muletas de pura 
intelectualidad, el avance va a resultarle muy difícil. 
Está bien que dispongamos de un vasto conocimiento sobre 
determinadas materias: matemáticas, física, química, biología… pero todo ello 
no es suficiente para el próximo salto evolutivo. Todo lo que alcanza nuestro 
entendimiento, que podemos tocar, oír, ver; todo lo físico y perenne, en cierto 
modo es relativo y por lo tanto ilusorio, maya. La realidad verdadera se 
encuentra en lo que aparentemente no existe, en lo “invisible” que no se ve y 
siente, y es porque está más allá de nuestros cinco sentidos. 
Trascendiendo mentalmente este espacio ilusorio, hallaremos la Nada. 
Pero, ¡oh paradoja!, en esa Nada recrearemos nuestra realidad. Una realidad 
en un movimiento continuo, rico en procesos mentales sublimes.


-Icotrem- 
EN UN ESTADO DE COMPRENSIÓN NADA EXISTE.
En realidad, nada existe donde no existe la dualidad. En cambio, es evidente 
que existe un pensamiento que puede trascender esa misma realidad absoluta 
y transformarse en un verdadero pensamiento objetivo, pero analizado bajo la 
perspectiva de un pensamiento subjetivo. 
Por lo tanto, hablar sobre conceptos ultrasensibles, del Fractal, de la 
cuántica, de la física nuclear o molecular y de los micromundos, es estar 
hablando de algo en el que no existen barreras para el pensamiento y, por lo 
tanto, para la realidad absoluta. Nos estamos refiriendo a la Nada. 
Por ello, los científicos que buscan la realidad conceptual verificándola en 
base de unos razonamientos, fórmulas matemáticas y científicas, teorías, 
cálculos algebraicos y altas cotas numéricas, deben encontrarse, forzosamente, 
ante la disyuntiva de creer que lo que están percibiendo a través de su 
comprensión, es más la apariencia de las cosas que su propia esencia. 

También podríamos pensar que si nada existe más allá de nuestro 
pensamiento, si el propio pensamiento no existe en un mundo de realidad 
absoluta o trascendente, ¿para qué iba a ser necesario luchar, esforzarse y 
aplicarse en la evolución del pensamiento? Bajo este punto de vista sería 
absurdo aplicar esfuerzos y dotar recursos a descubrir que la realidad de 
lo que estamos buscando es tan solo la Nada. 
Aunque un fenomenal absurdo sería creer que la Inteligencia, el Don de 
la Creatividad, el Pensamiento que de alguna forma nos ha creado y 
distribuido por este espacio y por otros muchos miles de espacios, por no 
decir millones de millones de espacios paralelos al nuestro, hubiese errado 
su percepción o su propia perfección hubiese sido errónea, al permitir que 
pudiésemos pensar, para llegar a la conclusión de que no existe ni nuestro 
pensamiento, ni nada que se le asemeje. 


-Shilcars-
LA NO REALIDAD DEL MUNDO TRIDIMENSIONAL 
En aspectos y planteamientos de un mundo tridimensional, en realidad 
deberíamos considerar la no existencia, la nada. 
Nuestro mundo tridimensional es nada. Es un pasaje ilusorio que, cual 
secuencia, nos marca un tiempo para aprender del mismo. Pero en definitiva 
no es nada. Nada es, y gracias a ello se puede crear esta realidad subjetiva. 
Me gustaría que comprendierais a fondo estas palabras. Para eso van a 
quedar de alguna forma archivadas a unos niveles en los que será factible 
aprehenderlas de nuevo y repasarlas. Que quedará muy clara la idea de 
que estamos en un mundo intangible, de que nada existe, excepto nuestro 
pensamiento trascendente. 
Porque el otro, el pensamiento intrascendente, tampoco es en realidad 
nada que no sea una historia común de aprendizaje, en el que las 
individualidades se suceden unas a otras. Y con esto quiero dar a entender 
que la repetición es constante. 
Es una rueda constante de apariciones y desapariciones, de actos y 
entreactos, en los que los figurantes, los protagonistas, están representando un 
papel que incluso se lo creen a pies juntillas, y por eso dan tanta importancia a 
este mundo, reflejo de unos sentidos ilusorios. Pero en realidad nada existe. 
Y, si acertamos a darnos cuenta de esa no realidad, empezaremos a crear 
un mundo real en nosotros mismos. Y esto significa un avance progresivo en 
vibración. Por decirlo de algún modo, nuestros estados de consciencia irán 
elevándose. Y en esta comprensión entraremos en un mundo de mayor 
vibración y, a la par, nos ayudará a fortalecernos en el convencimiento de 
que el mundo no existe realmente, y sí solo como un estado ilusorio.
En ese momento, nuestro conocimiento se habrá posicionado a través de 
una verdadera comprensión, y al hecho de considerarnos hermanos en un 
mismo teatro, en una misma secuencia. Y ese hermanamiento hará posible que 
entendamos todos, que en el fondo llevamos la divinidad en nuestro interior. 

LA RAZÓN DEL ABSOLUTO 
También para mí resulta difícil llegar a entender la razón exacta de nuestra 
existencia. Eso que denominamos la Nada. Y que conste que hablo de entender 
y no de comprender. Porque comprender a un nivel muy profundo, a un nivel 
de pensamiento trascendente, no hace falta. No es necesario entender la 
cuestión porque la misma se comprende y se asume en su totalidad. 
Ahí estamos en un mundo dual y en esa dualidad existen dos polos. El polo 
del intelecto y el polo del pensamiento trascendente, de la intuición y de la 
inspiración. 
A esa parte que forma la intelectualidad, le ha de resultar muy difícil 
entender en todo su contexto la razón de la Nada, del Absoluto, de la unidad 
absoluta, y de que todo el mundo que existe es ilusión. Porque el intelecto se 
basa en unos parámetros tridimensionales, en un cálculo matemático, 
aritmético, geométrico, y parte de una premisa que es la constante tiempoespacio. 
Ahí puede resultar muy difícil entender la cuestión. 
Pero nuestra obligación es comentarlo, explicarlo e intentar que en 
vuestra mente brille esa chispa de inspiración que haga posible que, por 
vosotros mismos, podáis ser conscientes de esa realidad absoluta y objetiva. 

UNOS PLANTEAMIENTOS ADIMENSIONALES 
¿De qué serviría ahora que hablásemos de textos sánscritos o de un 
conocimiento universal ya expuesto con anterioridad? Interesa que vuestra 
mente evolucione. Y debe evolucionar a partir de lo que no sabe. A partir 
de unos planteamientos adimensionales y, en ese conjunto que forma la 
universalidad del concepto de la nada, del no ser, del no estar, hallaremos 
complacencia a este espíritu inquieto de investigación y de perfeccionamiento. 
A través de la sabiduría gnóstica, en un contexto adimensional, 
hallaremos explicación a nuestras incógnitas. Pero debemos ser nosotros 
mismos quienes instemos esta pregunta y hallemos nuestra propia respuesta. 
Respuesta que no la voy a dar yo precisamente para no interferir en vuestros 
planteamientos tridimensionales. 




lunes, 10 de junio de 2013

“VINISTE DE LAS ESTRELLAS, ¿LO RECUERDAS?”


CUENTO CÓSMICO SOBRE EL ORIGEN DE LOS SERES HUMANOS 
DEL PLANETA TIERRA
-Shilcars-

Estamos en estos momentos en una nave intergaláctica. Una
aeronave que transporta un material muy preciado. Un vehículo
aeroespacial de cierta trascendencia, porque ha sido creado
plasmáticamente. Pero sirve indudablemente a la función por la 
que ha sido creado.
Un vehículo aeroespacial, como digo, de aproximadamente 3000
metros de diámetro para que os hagáis una idea de cómo pueden ser esas
naves que cumplen un objetivo muy importante y trascendente.
En su interior, pues, estamos. Observando en primer lugar a sus
tripulantes, seres de una alta condición. Algo distintos de la morfología
humana a la que estamos acostumbrados. Seres muy altos, resplandecientes
como el oro, con facciones muy bondadosas, extremidades muy delgadas.
Están avisando al pasaje, a ese preciado pasaje que llevan en su
interior. Les están avisando porque se acerca el momento en que pueden ya
apreciar el contorno de lo que será su nuevo hogar. Les indican
amablemente que se asomen a las ventanas de la aeronave. Y al fondo
pueden ver un lindo planeta azul, una bella estampa en el cielo estrellado.
La nave se va acercando al planeta. Se observa una gran parte de
agua, y una zona que representa ser tierra, cubierta de vegetación.
Efectivamente, se trata de un planeta que está preparado para ser
habitado. Todos los pasajeros observan con ilusión la panorámica que se
ofrece desde el cielo. Y rápidamente acercándose a su objetivo.
Dicho pasaje procede de un mundo que ya no es del todo habitable,
porque su población ha llegado a un nivel evolutivo-vibracional en el que
es necesario que experimente en otro mundo distinto, con una vibración
diferente, digamos que más elevada.
Este es el primer viaje, seguirán muchos otros hasta que la totalidad
que está prevista teletransportar quede ultimada.
El pasaje es de raza negra. Seres hermosos que han ido despertando
progresivamente a la llamada del Cristo Cósmico.
Muchos otros de sus hermanos quedarán en su planeta de origen,
porque antes deberán pasar por todo un proceso para su despertar. Pero
estos, este primer envío, ya está preparado. Están preparados sus
integrantes para una nueva aventura en este planeta virgen, dispuesto para
ser habitado.
Como es lógico y natural, estamos hablando de un hecho que se
produjo hace cientos de miles de años, pero para el caso es lo mismo, 
no existe tiempo y espacio, todo está en un presente eterno.
Así que la nave avanzando rápidamente llega a aposentarse en dicho
planeta. Y los pasajeros van descendiendo y toman suelo. El suelo de su
nuevo hogar.
La nave, una vez ha descargado su preciosa carga, emprende el vuelo
de regreso. Se sabe, y saben todos, que habrá más viajes, que vendrán o
llegarán más hermanos para repoblar tan lindo paraíso.
Se despiden del pasaje diciéndoles, o mejor dicho, recordándoles, y a
modo de título del cuento, aquello de “Viniste de las estrellas, ¿lo
recuerdas?”
Esto es en principio lo que sucedió en este vuestro lindo planeta azul,
Esos primeros seres gozaban de ciertas capacidades. Dichos
hermanos eran muy respetuosos, y fueron muy respetuosos con el medio.
Tenían como digo ciertas capacidades, tanto, que podían incluso con el
pensamiento crear aquello que necesitaban. Pero desde un primer momento
su respeto por el medio les hizo aprovechar siempre lo que tenían a su
disposición. No debían temer a las fieras, porque aún el león más peligroso
o agresivo se volvía, ante su presencia, sumiso como un cordero.
Dominaban bien el medio, claro que sí, y fundaron auténticas
sociedades armónicas. Y fueron distribuyéndose por toda la geografía,
siendo su punto central lo que se conoce ahora como Mesopotamia.
Y en la medida en que fueron creciendo, fueron diseminándose por
toda la Tierra. La Tierra unida por distintos puntos.
Luego, más tarde, después de esa operación trascendente, llegaron
más hermanos de distintas civilizaciones que también aprovecharon la
energía vibratoria de vuestro planeta, de nuestro planeta, en definitiva.
Y sí puedo indicar ahora que todos los habitantes o nuevos
pobladores de este lindo planeta, conocían sus orígenes. Sabían y conocían
sus circunstancias, el porqué estaban aquí y hacia dónde iban o habían de ir.
En su ADN y cromosoma estaba impregnado el sello de su procedencia.
Ellos sabían que con el paso de los años y de las distintas secuencias
de vida, habrían de olvidarse, poco a poco, de sus orígenes. Lo sabían
desde un principio, pero sabían también que algo en ellos había quedado
impregnado. Algo que les serviría en el momento de más ceguera, de más
oscurantismo, de olvido muy profundo, les serviría, digo, de recordatorio y
poco a poco despertarían.
Además, sus tutores les habían indicado que iban recibir, en su
momento, numerosas señales en el cielo que les irían recordando esa oculta
realidad envuelta en una nube de pensamientos subjetivos, que recibirían
también información sobre la geometría sagrada, que en los campos
aparecería.
Así que, sabiendo todo eso fueron progresando y, con el paso de las
edades, lógico, a través de la ley de entropía, fueron olvidando sus
orígenes, hasta el día de hoy.
Aunque a día de hoy empiezan ya a aparecer las señales prometidas
en el cielo y los símbolos en los campos. Y el recordatorio empieza a
florecer.
Y aquí en el grupo Tseyor, esos pioneros a los que la Confederación
ama tanto porque son ellos mismos, también la geometría sagrada ha
entrado, y les ha dejado su símbolo.
Un símbolo que poco a poco, a través de la observación, pero no
simple observación, sino observación trascendente, observando
precisamente ese símbolo, que no es más que una eficaz herramienta para
investigar en la geometría sagrada, aquella que únicamente se entiende
cuando se trasciende, aquí el grupo Tseyor tiene también su recordatorio. Y
ese recordatorio cada vez se promueve con más fuerza, con más intensidad.
Amigos, hermanos, daos cuenta, tenéis un trabajo que llevar a cabo,
sin distinción, porque en vosotros, en vuestro interior más profundo, que
descubriréis con la bondad de vuestros actos, lleváis el sello de vuestros
orígenes.
Y aunque los orígenes han sido diversos, y cada uno puede tener su
sello muy particular enraizado, sí podemos decir a través de este cuento que
os hemos contado, que cualquiera de estos sellos os hará despertar, porque
verdaderamente esos símbolos están creados desde la adimensionalidad.
Son como digo de la geometría sagrada.
Cualquiera de ellos, con el que os encontréis, os servirá para el
despertar. Siempre y cuando no seáis individualidad, y sí unidad de
pensamiento en la hermandad.




sábado, 26 de enero de 2013

CÓMO LLEGAR AL PUNTO DE EQUILIBRIO, DONDE UNO TRASCIENDE.

“DONDE UNO SE ENCUENTRA CONSIGO MISMO, SU ESENCIA”.

Shilcars
Amigos, muy buenas noches soy Shilcars.
Es un placer estar con vosotros nuevamente. Espero que la
velada sea interesante a la vez que productiva. Y en este aspecto,
quisiera añadir que podemos ir aprendiendo del amor de la misma
forma que el amor aprende de nosotros, porque, en el fondo, es un
sistema retroalimentario que indudablemente proporciona una
sabiduría que, en un contexto adimensional, repercute en el
florecimiento de nuestro espíritu.
Sin embargo, también es preciso señalar que no únicamente
vamos a aprender a través de lo que aquí se diga, de los debates, o
bien del sumario que poco a poco iremos desgranando en ésta y
sucesivas etapas, sino que iremos aprendiendo también y asimilando
en función de nuestro grado de interiorización. Es importante que
sepamos ver más allá de nuestro pensamiento racional, de nuestra
mente tridimensional, de nuestros esquemas, porque más allá de todo
este conglomerado holístico existe un mundo infinito de percepciones,
de objetividad, por cuanto en él se halla la realidad absoluta. Es más,
me parece interesante que analicemos la cuestión en base a nuestra
propia capacidad de interpretación, porque si bien es un hecho que
todo el conocimiento se halla a nuestro alcance, también lo es que
nuestra propia capacidad de asimilación necesitará de un aprendizaje.
En este aprendizaje se halla la voluntad, el anhelo, el servir a los
demás, el conformarnos con lo que la vida cada día nos está dando y
en este punto también debemos tener en cuenta que la vida no
siempre nos da aquello que pedimos, aquello que creemos necesitar,
sino que la vida en su inteligencia infinita nos da aquello que mejor
nos puede ayudar en este deambular evolutivo.
Entonces también comprenderemos que las dificultades forman
parte de este deambular, de ese caminar hacia el infinito, de ese
mundo infinito de percepciones y de realidades, pero que a cada uno
de nosotros nos toca un determinado escalafón. Y es bien cierto que
este escalafón formará parte de nuestra propia capacidad de
asimilación, de un intelecto superior. En realidad el conocimiento de
las cosas tridimensionales con una mente determinista puede
favorecernos en un deambular, en un trabajo físico, en nuestra
empresa, en nuestros negocios, en nuestras relaciones sociales. Pero
en el fondo esto es una simple excusa para que nos entretengamos en
un proceso tridimensional, en un mundo visible, en un mundo
adornado por la secuencia egoica para que equilibremos nuestro
interior y sea capaz para trasladarse hacia esos otros mundos en los
que la conciencia plena se halla sumida en un mar de realidad.
Entonces comprenderemos también que la vida, este transcurrir
diario en el que nos parece eterna, por cuanto está medida bajo un
parámetro tridimensional, con unas recurrencias que casi siempre
terminan en lo mismo, es decir, en la pregunta que el ser humano se
hace cuando ya, en una época avanzada de su vida, se pregunta si
acaso habrá valido la pena todo el esfuerzo realizado y si en el fondo
habrá servido a su propio espíritu en ese camino evolutivo.
Es entonces cuando debemos preguntarnos, no al final sino
ahora, en estos momentos y en estos instantes, si realmente nuestra
vida vale la pena vivirla de la forma en que la vivimos. Si en realidad
estamos conformes con nuestra actual forma de vida, con nuestras
necesidades cubiertas, sin una mira más allá del mundo visible,
entonces tendremos que convenir que estamos de acuerdo y poca
cosa habrá que añadir a ello. Porque el principal objetivo de nuestra
existencia aquí en esta tercera dimensión es el respeto por el pleno
libre albedrío de cada uno.
Sin embargo, si esa pregunta que nos hacemos algunas veces
sobre si nuestra existencia vale la pena haberla vivido y vivirla y sus
consecuencias nos llevan a la conclusión de que no hemos
aprovechado convenientemente o adecuadamente ese caudal de
energía que nos inunda para favorecer ese camino evolutivo, entonces
será el momento de aplicarnos debidamente. Entonces sí que
podemos añadir alguna referencia, entonces sí que podemos ayudar a
través de nuestras conversaciones Interdimensionales.
Si por el contrario estamos añadiendo a nuestra vida únicamente
un control para a la seguridad de nuestras vidas, de nuestro cobijo, de
nuestras necesidades materiales, y únicamente nuestra mente está
centrada en ello entonces, sencillamente, estaremos perdiendo un
precioso tiempo.
Amigos, creo que es el momento de hablar claro, sinceramente,
como amigos que en otros lugares adimensionales fuera de este
tiempo y espacio hemos dialogado abiertamente y hemos llegado a
conclusiones muy interesantes. Amigos pues, sí que os sugiero que
hablemos en primer lugar de nuestra existencia aquí ahora y
valoremos cada uno de nosotros en nuestro propio interior si vale la
pena vivirla, como la vivimos o en otro caso sí valdría la pena vivirla de
otro modo.

Entiendo que existen ciertas dificultades para a llevar a cabo un
trabajo diario de introspección, de observación para comprender
mucho más a fondo el resultado de nuestra actitud, de nuestras
acciones, de nuestra existencia. Sin embargo también cabe destacar
que la vida podremos vivirla más intensamente si nos religamos en
nuestro interior a través de nuestro conocimiento interior, observando
paulatina y progresivamente como vamos reaccionando ante la
ingente entrada de pensamientos que inundan nuestra mente y que
a veces no nos dejan ver el bosque de nuestro pensamiento interior.
Y es porque los momentos de cambio están llegando, han llegado ya.
Y habrán ultimado un último requisito cuál es la contemplación.
Contemplaremos nuestra existencia como si de un espejo se
tratara, hablaremos a través de nosotros mismos, pero, en el fondo,
estaremos participando a los demás de ese conocimiento que, en la
medida en que nuestro intelecto vaya descubriendo esos resortes
ocultos, se irá transparentando hacia una realidad mucho más
objetiva. Intentaremos también comprender la reacción ante la ingente
información que de alguna manera intenta trastabillar nuestra
concordancia, nuestro contexto de interiorización y nuestro estado
contemplativo; comprenderemos también el por qué nos asusta
el futuro, el por qué nos asustan las enfermedades, la vejez,
la ruina etc. etc.

Comprenderemos, en el fondo, que estamos invadiendo un
espacio material. Sí, digo bien, invadiendo un espacio material físico
de tercera dimensión, porque, en el fondo, nosotros todos somos
forasteros. No nos pertenece ese lugar aquí y ahora. Es tan sólo un
tránsito para recomponer estructuras y mejorar arquetipos mentales
ampliándolos. Ese momento es el del examen interior, para
comprender a viva voz, esto es, a través de una realidad subjetiva,
cuán largo es ese camino, y cuán costoso a la vez, del tránsito
espiritual. En ese mundo que estamos ahora podemos llegar a
comprender todo el proceso o camino que nos falta para seguir
en ése camino evolutivo.
Comprenderemos también nuestra real situación, y es aquí
donde hallaremos la comprobación exacta de nuestra ubicación
en ese mundo holográfico, pero no para quedarnos eternamente
anclados en este pensamiento, sino para arrancarnos
definitivamente hacia las estrellas.
Efectivamente, el avanzar significa un destacar en algún
determinado punto de nuestro recorrido. Y las mentes anquilosadas
en un planteamiento arcaico, que establecen una síntesis de cómo
debe ser el funcionamiento grupal de la humanidad, se sienten como
marginadas y, en el fondo, es un encubrimiento del propio ego, del
miedo. Nadie quiere cambiar por un sentimiento utópico, nadie quiere
variar sus estructuras si estas, de alguna forma, le permiten avanzar
a este nivel tridimensional.
Por eso se necesita un doble esfuerzo: vencer la propia inercia
del individuo al cambio, y también, vencer la propia inercia de una
masa determinada, que estableciéndose en unos arquetipos
determinados, también aunque arcaicos, pueden hacernos
retroceder o retrasar el paso.
Por eso hablo también de que es necesaria la auto observación
de que, como individuos, debemos religarnos con nuestro propio ser.
Somos nosotros mismos quienes vamos a decidir nuestra vida, no los
demás. Los demás, si acaso, actuarán en correspondencia a sus
propios intereses personales a su intuición. Nosotros no debemos
reflejarnos en el espejo de esa masa uniforme, gris, que, en el fondo,
no entiende planteamientos, determinados planteamientos evolutivos.
Nosotros debemos respondernos a nosotros mismos, cada uno en la
intimidad, y si es preciso, actuaremos en grupo para poder contrastar
ideas y pensamientos, para poder dialogar, hablar, discutir si es
preciso y aclarar cuestiones. Pero indudablemente el trabajo interior
lo debemos realizar cada uno de nosotros y entonces sí que
verdaderamente nos daremos cuenta que los demás aún que nos
afecten en sus planteamientos, en sus pensamientos, en sus
reproches, en sus críticas, poca mella podrá haber en nuestro
sentimiento, si éste es puramente objetivo de realización
trascendental.
Estamos hablando de un proceso y tridimensional que nos va
a servir para catapultáramos hacia esos mundos por ahora
desconocidos por nuestra mente tridimensional. Pero esos mundos
desconocidos, lo son por nuestra obcecación en identificarnos
plenamente con las historias pasajeras diarias, o en etapas
determinadas que se nos acercan a nuestra mente y nos privan
de la contemplación de nuestro reflejo interior.
Así pues, en la vida diaria podemos ir añadiendo comprensión.
Pero debemos tener en cuenta también que nuestros pensamientos
de animadversión, de miedo, de insuficiencia y, a la vez, de
oscurantismo, son sólo pasajeros. Y debemos entenderlo porque, una
vez superados estos inconvenientes, el mundo se nos abre de par en
par y nos ofrece a todos, sin distinción, el conocimiento interno, el
conocimiento de la sabiduría y en él estamos todos incluidos.
Shilcars.