martes, 13 de mayo de 2014

JUSTO AHORA ES CUANDO DEBEMOS EMPEZAR A TOMAR DECISIONES

SABER EXACTAMENTE LO QUE DEBEMOS HACER EN ESTOS TIEMPO
QUE SE PERFILAN MUY DUROS, DE UN GRAN SACRIFICIO.
INCLUSO DE HAMBRE Y DE ENFERMEDAD LATENTE.
MUCHO MAS QUE ANTAÑO.

Shilcars
Amigos, hermanos, atlantes todos, Pueblo Tseyor, buenas tardes
noches, soy Shilcars del planeta Agguniom.
Una nueva ocasión para estar juntos en este receptorio, en donde
confluyen infinidad de pensamientos a través del electromagnetismo.
Ondas que nos agrupan y hermanan y nos conducen poco a poco hacia
un posicionamiento psicológico determinado.
Esta es una ocasión, pues, para practicar en el amor, en la
hermandad, en el quererse, en el compartir. Todo ello es importante
tenerlo en cuenta y aplicarlo, además de practicarlo debidamente. Y no
solamente con los miembros de Tseyor, sino con cuantos nos rodean.
Aplicar el hermanamiento, saberse que todos somos hermanos,
iguales, y que todos necesitamos, en este mundo tridimensional, afecto,
amor, sentimiento de hermandad. Todo eso es importante que vayamos
matizándolo, todos y cada uno de nosotros.
Que sepamos ver en el hermano a nosotros mismos, esta es la
función principal. Reconocernos como lo que somos: auténticos atlantes.
Hijos de las estrellas y, por lo tanto, con un caudal inmenso de energía
divina que puede compartirse. Y debe compartirse además con todos.
Claro que cuando no entendemos este tipo de funcionalismo,
cuando estamos plenamente convencidos de que lo importante somos
nosotros mismos y nuestros allegados, y los demás forman parte de una
masa gris y amorfa, eso es difícil de entender y de comprender, me
refiero a mis palabras de hermanamiento.
Justo ahora es cuando debemos empezar a tomar decisiones.
Saber exactamente lo que debemos hacer en estos tiempos que se
perfilan muy duros, de un gran sacrificio. Incluso de hambre y de
enfermedad latente. Mucho más que antaño.
Ahora, en estos momentos, hemos de saber qué hacer, hacia
dónde dirigir nuestros pasos. Cómo conseguir salir de este atolladero,
cómo salvar problemas e instaurar un nuevo orden en nuestra vida. Un
orden de prioridades, claro está.

Hemos hablado en el pasado de prioridades. Creo que valdría la
pena remozar profundamente este apartado de las prioridades. De las
que hablábamos sinceramente y lo decíamos en una época en la que
todo iba, entre comillas, “muy bien”. Ahora, tal vez, hojeando antiguos
escritos y comunicaciones, nos demos cuenta de que nos interesa
reconocer prioridades y aplicarnos en ello.
Hemos de tomar decisiones, todos y cada uno de nosotros, repito.
Pero, ¿qué clase de decisiones vamos a tomar? ¿De qué nivel van a
proceder los pensamientos o ideas que nos asignen un determinado
camino o ruta a seguir? Hemos de ser conscientes de que nos interesa
beber de la Fuente y, bebiendo de ella, sabremos tomar decisiones,
sabias decisiones.
Y, nunca tomaremos una correcta andadura, si nos basamos en la
fuente propia de nuestro ego, aquí en la tridimensionalidad. Porque el
camino que acaso tomemos será un camino infinito de posibilidades, a
cual más acertada o incorrecta también.
Aquí, en este mundo tridimensional, con el pensamiento egoico,
con un pensamiento subjetivo, pocas decisiones vamos a poder tomar. Y
hemos de tomarlas necesariamente porque el medio nos está
apretando, casi asfixiando.
Muchos de vosotros, tal vez, opinaréis lo contrario. Muchos de
vosotros estaréis viviendo correctamente, plenamente, felizmente, sin
ninguna angustia. Pero eso no os exime de reconsiderar mis palabras y
de tomar nota. Tomando nota debidamente para decisiones correctas,
acertadas, objetivas.
En este punto es difícil para muchos otros tomar las debidas
asignaturas pendientes e iniciar un camino correcto, acorde a los nuevos
tiempos. No todo el mundo está aún en capacidad de tomar decisiones
que le afecten a uno y a todo el mundo.
No todos estamos en la capacidad de poder observar plenamente y
objetivamente las circunstancias. Algunos sí las conocen, las han visto,
las han podido experimentar. Algunos, también, ven clara la situación y
las circunstancias que nos envuelven, pero esos algunos aún son pocos.
Esto, sin duda alguna, debe ir creciendo.
Y os apercibiréis, ipso facto, de las sincronías, de la efectividad de
las mismas, por cuanto en la medida en que toméis decisiones
correctas, de la Fuente, de la adimensionalidad, de nuestra nave
interdimensional de Tseyor, por ejemplo, ajustaréis pensamientos y
podréis tomar decisiones correctas y aislaros de ese mundo tal vez
inconsciente, y muy confuso.
Para llegar a este punto, para que todos nosotros tengamos muy
clara nuestra situación y nuestro porvenir, y empezar a amarnos
verdaderamente, comprendiendo lo importante que es el quererse,
porque quererse significa comprender y experimentar el amor, y no
pensarlo únicamente, sino sentirlo profundamente en el corazón, para
todo ello, es necesario saber experimentar.

Sois ya algunos que podéis participar a los demás de unas
referencias, de unas sugerencias para andar ese camino sin camino.
Esforzaros todos los que estáis despertando para seguir haciéndolo y
despertando al mismo tiempo a los demás compañeros y hermanos.
Y, como que se necesita tomar decisiones, en este caso vosotros,
tomar decisiones equilibradas, correctas, justas y hermanadas, para eso
está el Curso Holístico de Tseyor, para eso están los escritos, para eso
están los capítulos. Para eso están también las salas abiertas en todo el
mundo, que facilitan una mejora sustancial de la comunicación y el
intercambio de impresiones.
Claro, son salas abiertas en las que en todas y cada una de ellas
estamos presentes. Toda la Confederación. Todos los que formamos ese
núcleo hermanado, pendientes claro está del desarrollo de las mismas.
Saberos en compañía, reconoceros en vosotros mismos en las
salas abiertas, ex professo, para platicar, para desarrollar ideas, para
clarificar el campo visual y mental de vuestras personas.
Y recordad siempre que en cada una de estas salas estamos
nosotros, muchos seres de la Confederación, atlantes también.
Hermanos vuestros que con mucho respeto oyen vuestros 
pensamientos y siguen siempre con vosotros.
Es importante que no os sintáis solos, pero también es importante
que andéis solos. Y para eso se brinda este medio, importante además,
por el momento.
Es muy posible que la facilidad de comunicación electrónica, en el
futuro, no sea lo ágil y precisa a como lo es ahora. Es lógico, surgirán
periodos de cierto oscurantismo, de confusión, de desasosiego, de
miedo, pero tened presente mis palabras: “hermanos atlantes, no estáis
solos pero sí, repito, solos debéis andar el camino sin camino”. Por eso,
el Curso Holístico de Tseyor pretende que os esforcéis en reconocerlo
como propio.
Sabemos que no hay maestros ni alumnos. Todos somos lo mismo
al mismo tiempo. Pero, leyendo, dialogando, hermanándoos, abriendo
vuestro pensamiento y corazón hacia todos los confines, lograréis lo que
en las palabras de un escéptico podría resumirse como de milagro.
Aunque no será un milagro, será la fuerza de vuestro corazón y empeño
en llegar a consolidar en vosotros mismos la capacidad de decisión.
Esforzaros en ello, cada uno en lo que pueda. Tanto valor tiene el
que aporta una palabra como el que aporta un libro entero. Esto es lo de
menos, la cantidad es lo de menos, lo importante es la calidad y la
bondad en todo cuanto hagamos.

Por otra parte, vuestros dirigentes están haciendo esfuerzos
sobrehumanos para organizar las vidas de todo el componente atlante
en este planeta. Están haciendo todo lo que pueden y más.
Son conscientes de que están en hermandad, de que en el planeta
todos somos hermanos. Luchan, se esfuerzan, y gastan muchísima
energía para equilibrar la situación. Apoyémosles en lo que podamos, y
la mejor forma de hacerlo es despertando primero nosotros para que,
con total capacidad de decisión, sepan lo que queremos.
Y al mismo tiempo, bajo esa unidad indestructible, digamos a todo
el mundo lo que queremos, cómo queremos nuestro mundo. Al fin y al
cabo es nuestro mundo. Es vuestro querido planeta. El que os acoge. En
el que vivís y desarrolláis. Os pertenece.
Hacedlo saber siempre, haced saber siempre lo que queréis, pero
hacedlo de manera que sepáis exactamente lo que queréis, a través de
un pensamiento objetivo. Y ese punto objetivo, esa claridad de ideas
vendrá de la mano del propio reconocimiento de vuestras personas.
Nadie os debe guiar en absoluto. Os debéis guiar vosotros mismos,
en hermandad y en amor. Y, cuando todos vosotros sepáis exactamente
lo que queréis, todo el mundo sabrá lo que queréis. Lo que se quiere, lo
que se necesita, lo que se precisa. Y entonces será muy fácil dar
solución a los problemas.

Amigos, hermanos, atlantes todos, creo que hoy también se han
vertido claves para que averigüéis vuestro posicionamiento psicológico,
claves también para el despertar. A vosotros os queda averiguar tal
procedimiento.
Y esforzaros para mantener ese ritmo y, sobre todo, tened
confianza en vosotros mismos primero, participando a los demás de
vuestro conocimiento y así abriréis camino. Un camino sin camino, pero
que sin duda nos llevará a todos al despertar.
Os mando mi bendición, amor Shilcars.

http://www.tseyor.com/


domingo, 4 de mayo de 2014

LA TRASMUTACIÓN DE NUESTRO "YO TRIDIMENSIONAL"

“Indudablemente no podemos eliminar de nuestra psiquis al ego,
y esto es obvio por cuanto es nuestro propio pensamiento.
Es más, es con el propio ego que podemos alcanzar
un mayor grado de conciencia si somos capaces de sublimar
la energía de su pensamiento.”
-Shilcars-



EL EGO NO EVOLUCIONA PERO SE TRANSMUTA 
El ego se transmuta mediante un determinado procedimiento psicológico llamado alquimia. 
En realidad es el propio equilibrio entre la consciencia y el ego. Cuando se produce el 
equilibrio perfecto entre ambos, aparece un tercer elemento: la Trinidad, que actúa a 
modo de fiel de la balanza. Así pues al ego no lo eliminamos, tampoco lo erradicamos. 
Aunque el ego también crece en la misma medida en que a su vez alcanzamos un mayor 
grado de consciencia. Grado que alcanzamos a través de la comprensión profunda, 
mediante la transmutación de nuestro propio ego o pensamiento. habremos de dar 
nueva forma a nuestra composición adeneística y cromosómica. 
Desde la Confederación venimos diciendo todos estos años a los grupos de contacto, 
que estamos todos interpenetrados, que todo el Cosmos está interconectado, de tal 
modo, que cualquier cambio que se produce en la más pequeña molécula trasciende 
todo el Universo. 
Si uno de nosotros cambiamos, cambian los demás. Si nosotros alcanzamos un grado 
de vibración, ese mismo grado se transmite a todos en el holograma cósmico. Cualquiera 
de nosotros puede transformar el ego de los demás, y más que transformar, transmutar. 
El proceso egoico es propio de la manifestación, y cualquiera de nosotros tenemos ego 
porque somos manifestación. Siendo como somos un reflejo del Absoluto que se ha 
diversificado infinitamente en dicha manifestación. 

EL PAPEL DEL EGO 
Nos parece todo muy difícil precisamente porque nos hallamos limitados de comprensión, 
pero no de capacidad para ella. Efectivamente, disponemos de gran capacidad porque 
nuestra mente es fiel reflejo de un concepto absoluto, y a la que previamente se le han 
asignado limitaciones propias de la manifestación tridimensional. 
Estamos limitados precisamente por ese mundo de manifestación, digámosle ego. Un 
proceso egoico que invalida a veces, y muchas veces, el acceso a la comprensión 
diáfana. 
Todo ello no es casualidad, como tampoco arbitrariedad o negación de la propia creación, 
sino que es tan solo una medida preventiva. Nuestras mentes aún no están preparadas 
para liberarse totalmente de condicionamientos egoicos y poder darnos a conocer 
nuestra verdadera realidad. 
Con tal medida preventiva y de limitación, se manifiesta el ego en nuestro pensamiento 
invalida la libre y consciente experimentación en la adimensionalidad. Y ha llegado el 
momento en que esta venda de los ojos desaparezca, pero antes habremos de dar 
nueva forma a nuestra composición adeneística y cromosómica. 
Desde la Confederación venimos diciendo todos estos años a los grupos de contacto, que 
estamos todos interpenetrados, que todo el Cosmos está interconectado, de tal modo, que 
cualquier cambio que se produce en la más pequeña molécula trasciende todo el Universo. 
Si uno de nosotros cambiamos, cambian los demás. Si nosotros alcanzamos un grado de 
vibración, ese mismo grado se transmite a todos en el holograma cósmico. Cualquiera de 
nosotros puede transformar el ego de los demás, y más que transformar, transmutar. 
El proceso egoico es propio de la manifestación, y cualquiera de nosotros tenemos ego 
porque somos manifestación. Siendo como somos un reflejo del Absoluto que se ha 
diversificado infinitamente en dicha manifestación. 

TALLER DE TRANSMUTACIÓN DEL EGO 
Hay que contar con el ego, tenerlo en cuenta, tranquilizarlo incluso en cuanto a que no 
pretendemos atentar contra él. El ego, al fin y al cabo, es una parte de nuestra consciencia 
total, enfocada en la tridimensionalidad. No podremos anularlo sin aniquilar nuestra 
presencia en esta tridimensionalidad. 
Por tanto, lo adecuado con respecto a nuestro ego es posibilitar que amplíe su consciencia, 
que nos permita, mediante el silencio mental y el equilibrio, acceder a la adimensionalidad, 
donde una mayor visión va a transmutar nuestras percepciones en un grado de mayor 
comprensión y amor. 
En este sentido, el ego individualista se puede neutralizar fácilmente mediante el 
hermanamiento grupal, donde nos integramos en una consciencia más amplia, de más 
alta vibración, en la que nos resulta más factible transmutar y experimentar los planos 
adimensionales. 
Aplicar la autoobservación al ego supone conocer mejor nuestra psicología, nuestras 
reacciones, nuestros miedos, apegos y deseos. De esta forma, y desde una visión neutral 
que observa y comprende, el ego es contemplado en su actuación, y en cada momento en 
que este intenta predominar y acaparar afectos, atenciones, gratificaciones y poder. 
Es lógico que sea así, pues esta es la dinámica egoica, no hay que avergonzarse de ella 
ni sentirse culpable. 
La misma nos habrá llevado en más de una ocasión a cometer errores, pero no debemos 
cultivar la culpabilidad por ellos, sino aprender, para evitarlos en otra ocasión. 
De esta forma, vamos captando la acción de nuestro ego y comprendiendo sus resortes, 
no para reprimirlos o censurarlos, sino para tenerlos en cuenta y neutralizarlos cuando 
convenga. 
Nuestro espíritu nos pide fluir, desapegarnos, buscar la componente de amor e iluminación. 
Tenemos que estar atentos a este anhelo del espíritu y saber diferenciarlo de las apetencias 
del ego, que se pueden disfrazar de espiritualismo o intelectualidad, como otra forma de 
predominio y hegemonía encubierta. 
No podemos descuidarnos con respecto a la acción del ego, porque esta volverá a aparecer 
de otra forma, muchas veces de manera encubierta. 
Pero tampoco nos debe preocupar mayormente, ya que la clave está en la autoobservación 
de nuestra realidad, y desde ella de la acción externa. Así iremos transmutando cada 
situación que se nos presente. Y mediante la suma de pequeñas transmutaciones vamos 
despertando, vamos ampliando consciencia. 
De esta forma también nos vamos equilibrando, consolidando nuestra vinculación 
trascendente, subiendo la gama de nuestras frecuencias vibratorias, abriéndonos a la 
intuición y a la hermandad. 
Podemos convertir nuestra experiencia cotidiana en la aventura de nuestro 
autodescubrimiento, observando tanto los obstáculos y las dificultades, en las que no 
quedamos atrapados, como los logros y resultados que modestamente vamos consiguiendo. 
En este camino no es posible pararse, o se avanza o se retrocede, y si bajamos la guardia o 
relajamos nuestro estado de alerta al aquí y ahora,nos sumimos con gran facilidad en la 
corriente predominante, que es la del sueño de los sentidos, la del mundo del ego. 







sábado, 3 de mayo de 2014

"LA TRANSMUTACIÓN" LA PRIORIDAD DE NUESTRA VIDA

LA TRANSMUTACIÓN DEBE SER NUESTRO PRINCIPAL OBJETIVO DEL
RANKING DE PRIORIDADES. ESTE ES EL OBJETIVO POR EL QUE
VENIMOS AQUÍ, EN ESTE  PLANO TRIDIMENSIONAL, A TRANSMUTAR.

Realmente, la transmutación es la principal prioridad de la existencia humana. 
Transmutar significa alcanzar una mayor comprensión de nosotros mismos 
y de nuestra existencia, basada en la autoobservación y en la consciencia 
que adquirimos al conectar con nuestro mundo espiritual.
La transmutación, que es una alquimia sublimadora, está presente en todo 
el universo, que se ve precisado a transformarse para evolucionar 
perfeccionarse, pues si no se estancaría en un deambular repetitivo sin fin.

Solo podemos transmutar en el mundo tridimensional, no es posible
hacerlo en el adimensional, pues en él solo podemos analizar de forma
objetiva nuestro trascurso evolutivo, pero no podemos sublimar lo que 
ya es sublime en sí mismo.

Por ello nuestra presencia en el mundo tridimensional está en función de 
la experimentación y de la sublimación, para realizar esa labor alquímica 
que ennoblece y espiritualiza la materia.

No siempre somos conscientes de que esa es la principal prioridad de 
nuestra existencia en la Tierra. Puede transcurrir la vida asumiendo en
cada momento nuestras inquietudes y necesidades sin atender a este
factor, sin preguntarnos quién somos o a qué hemos venido aquí. Y en
este caso puede ser una existencia perdida en cuanto al impulso evolutivo
de nuestra consciencia.

En los tiempos que corren la transmutación se está acelerando, pues hay 
potentes energías cósmicas que nos ayudan a realizarla. Por eso, nuestra 
época es un tiempo de transmutación por excelencia, de cambio social 
y psicológico, necesario para superar los enfrentamientos en los que 
estamos estancados.

A veces, la enfermedad puede ser un factor que nos impulse a transmutar, 
pues nos hace reflexionar y plantearnos las grandes cuestiones de la vida, 
es una oportunidad que se nos brinda para hacerlo.

Y es que se puede transmutar por consciencia o por dolor, pero nuestro 
espíritu, en cualquier caso, nos impulsa a ello, pues no quiere perder 
la oportunidad cósmica que se le brinda para alcanzar una mayor
realidad en sus manifestaciones.

También nos ayuda a transmutar el mundo de los sueños, en el que
vivimos y revivimos experiencias que nos indican qué tenemos que
transformar.

La transmutación exige un estado de alerta, de atención a nosotros
mismos y a las circunstancias que vivimos, sabiendo sacar el partido 
que nos ofrecen para ello.

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