viernes, 28 de marzo de 2014

TRILOGÍA SOBRE EL PERFECCIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO

“A través de la auto-observación de instante en instante podremos penetrar 
en ese mundo completo, en ese mundo objetivo, en el que entresacar 
conclusiones, en el que observar verdaderamente nuestra realidad 
circunstancial. Y ya luego, en el mundo tridimensional, podremos modificar 
aquellas trayectorias que tal vez no sean del todo correctas, incluso erróneas” 
-Shilcars-

INTRODUCCIÓN

La auto-observación es la gran herramienta que se nos ha dado. 
Constituye el núcleo esencial de todas las prácticas espirituales, que bajo 
diversas formas y denominaciones (meditación, introspección, autoindagación...) 
se fundamentan en la búsqueda de un  procedimiento que nos conecte a nuestra 
esencia, a nuestro centro, a nuestra realidad.  

La auto-observación comprende la teoría y la práctica del autoconocimiento. 
Empezamos por observarnos a nosotros mismos, nuestros gustos, 
inclinaciones, preferencias, rechazos, identificaciones... y así vamos 
reconociendo las capas que recubren nuestro ser, y que hemos ido creando por 
medio de la mente que gusta identificaciones y rechazos, para auto-afirmarse, 
para sentirse segura.
  
Este es el primer paso de percepción de nosotros mismos, ese sujeto 
extraño que convive cada día con nosotros, y que se conforma entorno a una 
idea del yo, que no siempre es positiva, proyectándose en un ideal del yo, 
donde quisiera establecerse, y que se enmascara bajos diversos disfraces, 
para ocultar su frecuente inseguridad.  

La auto-observación en sus primeros momentos nos lleva a darnos cuenta 
de que todo aquello que rechazamos con más vehemencia es parte de nosotros 
mismos, una parte que no queremos aceptar, pero que conviene reconocer para 
neutralizar y transmutar. Aquello que apreciamos y  valoramos también forma 
parte de nuestros anhelos, pero tenemos que depurar los valores sobre los que 
nos sustentamos, ¿hacia dónde van dirigidos? ¿Hacia el refuerzo de la 
dependencia o hacia la libertad? 

La auto-observación, si seguimos sosteniéndola, nos muestra nuestras 
debilidades, carencias, dolencias, identificaciones. Y nos va permitiendo 
reconocer por encima y por debajo de ellas que nuestra realidad, en cambio, es 
la de un ser libre, creativo, feliz y desapegado, pero que ha errado en muchas 
decisiones mediante identificaciones, creyendo que  en lo que ellas procuraban 
estaba nuestra emancipación. 

La auto-observación nos lleva a ser conscientes de  la renuncia que 
tenemos que hacer de todo lo que nos esclaviza y limita, de lo que nos impide 
ser nosotros mismos. Muchas veces esas trabas las atribuimos a circunstancias 
externas, al entorno, pero la auto-observación nos  dice que el entorno no nos 
limita sino le permitimos que lo haga, que nuestro  pensamiento es 
completamente libre. 

La auto-observación nos tiene que ir llevando a reconducir nuestra vida 
hacia los valores y verdades que nos constituyen, y que tenemos que aprender a
descubrir por nosotros mismos, sin permitir que nadie nos diga lo que nos 
conviene, o haciendo dejación de nosotros mismos, abonándonos a algo o 
alguien externo. 
La auto-observación nos permite descubrir que si bien tenemos deseos no 
somos nuestros deseos, si tenemos pasado no somos nuestro pasado, si tenemos 
miedos no somos nuestros miedos. Que siempre somos algo más allá que no 
está limitado por nada que no queramos que nos limite. 

Más adelante, la auto-observación nos permite encontrar en nosotros 
mismos un núcleo de realidad, de amor, de verdad, que está en nuestro interior 
y que proviene de algo trascendente.  
Siguiendo el ejercicio de la auto-observación descubriremos mucho más 
sobre nuestra realidad interna, un inmenso continente se abre ante nosotros en 
esa ilimitada exploración interior.  

La auto-observación nos centra en nuestro núcleo de realidad, nos acoge 
con verdad y sentido, nos dilata, nos amplía, nos hace más comprensibles, 
pacíficos, tolerantes y amables con nosotros mismos y con los demás.  
Así la auto-observación sigue y sigue su andadura, pues con su ahondar 
en nuestra naturaleza encontraremos que esta no tiene límites.


martes, 25 de marzo de 2014

EL FUTURO SERÁ LO QUE HAGAMOS EN EL PRESENTE


“En síntesis, amigos, hermanos, no nos interesa tanto conocer el futuro; 

nos interesa más ser conscientes de este presente. 
Nos interesa saber a dónde vamos, lo que queremos 
y cómo lo queremos.  Y lo demás se verá por añadidura.”
-Shilcars-

Queridos amigos, hermanos, atlantes todos, miembros de la Confederación incluidos, 
buenas tardes noches, os saluda Shilcars desde el planeta Agguniom. 
Con seguridad todos querríamos conocer el futuro de nuestras vidas,
las circunstancias por las que vamos a ir atravesando. Tal pareciere que
conociendo el futuro sabríamos encauzar mucho mejor este presente. 
En cierta forma eso es correcto, lógico. Más, si no cambiamos la
forma de nuestro pensamiento y transformamos nuestras impresiones,
conocer el futuro tal vez será algo inútil. 
Porque conociendo el futuro sin haber cambiado nuestro presente,
nuestra forma de pensar, ampliada nuestra capacidad de comprensión, de
asunción de ideas, nuestro futuro tal vez nos pareciere algo inalcanzable,
hitos inalcanzables con el pensamiento actual, y esta situación sería poco
apropiada.
Si no estamos preparados para conocer el presente, mucho menos lo
estaremos para conocer el porvenir. Esta es una medida cáustica que la
mente cubre sobradamente para evitar, entre otros muchos problemas, la
llegada de la depresión. Producida muchas veces por la poca capacidad de
asimilación. 
Así que habremos de convenir entre todos que tendremos primero
que irnos preparando. Preparando una base intelectual, mental, para dar
luego cabida a todo ese futuro cargado de nuevos planteamientos. 
En definitiva es esto, amigos, hermanos: planteamientos nuevos para
una nueva sociedad. Una sociedad armónica que se distinga de las
anteriores, y de la actual. 
Aunque todo el proceso para llegar a este punto requiere de un
trabajo, de una preparación. A un nivel tal, que no basta con seres que
participen con su inteligencia y debamos ir tras ellos, con sus propósitos,
planteamientos, programas, sino que es una cuestión de grupo, es una
cuestión de masa crítica. Todos debemos ir a una para encauzar
debidamente los propósitos, los programas, los planteamientos de futuro. 
Entonces, en esa unidad de pensamiento, todos unidos en un mismo
planteamiento y proyecto, cuando nos decidimos embarcar hacia ese nuevo
horizonte a través del mismo rumbo y objetivos, con el mismo propósito de
ahondar en la bondad de nuestros pensamientos, en la entrega sin esperar
nada a cambio, cuando todo esto se cumple, la mente suelta lastre, se rinde
ante nuestro propósito de regeneración y nos amplía el campo visual, nos
abre otras expectativas. Y lógicamente vemos también mejores soluciones. 
Es entonces cuando nuestra capacidad se amplía, y lo que ahora
podríamos ver como un gran muro inexpugnable, se transforma en una
especie de nube que poco a poco se va difuminando, permitiéndonos
observar otro espacio, otros colores, otras posibilidades dentro de las
infinitas que nos brinda la cuántica para explorar nuestra propia psicología. 
Aquí, pues, ya veis, se trata de trabajar nuestro interior mental, de
irnos preparando, de ir corrigiendo desviaciones, de reconocer que hemos
de ir desapegándonos, a través de la comprensión, de todas aquellas
circunstancias que nos mantienen fijos en un punto y no nos permiten volar
hacia la imaginación creativa, creando nuevos planteamientos. 
Todo eso, amigos, hermanos, lo habremos de conseguir. Es muy fácil
cuando los planteamientos se unifican, se reunifican además, y se brindan
oportunidades para todos. 

En estos tiempos iréis conociendo nuevos pensamientos, incluso
externos, que darán la impresión de ser paralelos al pensamiento
tseyoriano. Que en definitiva es el pensamiento crístico cósmico, 
que es uno. 
Ahora empezarán a salir nuevos pensamientos con planteamientos,
como digo, que podrán parecer idénticos, pero que en el fondo no lo serán,
porque serán propios de la elucubración, del oportunismo, de las ganas de
representar un papel ficticio, que no corresponde.
Ahora es cuando hemos de estar más despiertos, observantes y
reconocer de facto, y al punto, aquellos falsos profetas, aquellos que tal vez
piensan que “a río revuelto ganancia de pescadores”. 
La confusión de las mentes trae dichas consecuencias. Es parecido a
una olla en la que todos sus ingredientes están en ebullición, cada vez
mucho más acelerados por la presión, por el calor del fuego que los
alimenta. En este posicionamiento, todos giran en un caos, todos los
ingredientes se mueven, remueven y quieren salir a la superficie como sea. 
Y ahora, en esta sociedad, está pasando lo mismo: el fuego de la base
está acelerando todos los átomos y moléculas de nuestros organismos. 
Ese fuego está propiciando el caos, y todos los ingredientes, todos
los elementos que en esta olla imaginaria están, necesitan salir, respirar
nuevos aires. Ya no les sirve alimentarse de la retroalimentación propia del
caldo, en tranquilidad, apaciblemente. Ahora se ven propulsados al exterior,
y algunos de esos pensamientos conforman un caldo de cultivo propio de
los falsos profetas. 

Este es el momento, pues, de estar más alerta, porque recibimos
impactos de todas partes, desde todos los puntos. Lo podemos ir
observando en nuestro diario acontecer: accidentes, contaminación,
agresividad… Y también ganas de mejorar, ganas de cambio. 
Pero todo ello está muy revuelto y por eso es conveniente que
mantengamos la calma primero, que sepamos a ciencia cierta lo que
queremos, cómo lo queremos y qué medios vamos a emplear para alcanzar
nuestro objetivo. Y luego habremos de ser muy prudentes, observadores,
pacientes, bondadosos y con un gran sentido del hermanamiento. 
Con todo eso es posible que podamos ver claramente nuestras
capacidades y posibilidades, que son infinitas, para la autorregeneración,
para la evolución consciente de nuestro pensamiento. 
Con todos esos ingredientes, junto a la hermandad que proporciona
un equipo bien estructurado desde todos los puntos, podemos hacer frente a
ese futuro que para nuestra mente lógica y determinista puede parecer
incierto. Aunque en realidad, cuando se tienen todos los antecedentes y los
mismos se conocen, puede uno maniobrar perfectamente y resituarse. 
Con este planteamiento que estamos indicando, conocer o no el
futuro tal vez ni nos va a importar. Y porque en realidad el futuro no existe,
lo único que existe es ese instante mismo, y en ese instante mismo
sabremos maniobrar. Y lo que somos ahora, seremos en el futuro si no
transformamos antes nuestro pensamiento. Por lo tanto, si ignoramos
nuestro presente, será una continua recurrencia, será una cinta sin fin. 
En cambio, si nos percatamos de lo que realmente queremos, de
dónde estamos, y qué hacemos aquí, si realmente nos autoobservamos,
descubriremos un mundo infinito de percepciones porque, valga decirlo
ahora, ya estamos preparados para reconocernos.
Y con todo ello sabremos conocer, reconocer, incluso separar,
aquello que no interesa de lo que realmente interesa. Ya no habremos de
pedir a los demás que nos propongan sus impresiones, que nos dicten lo
que hemos de hacer. Sabremos hacerlo nosotros perfectamente porque
empezaremos a despertar. 
En síntesis, amigos, hermanos, no nos interesa tanto conocer el
futuro; nos interesa más ser conscientes de este presente. Nos interesa saber
a dónde vamos, lo que queremos y cómo lo queremos. Y lo demás se verá
por añadidura. 
Sin embargo, también, conocer el futuro o en este caso conocer y
saber analizar algunos parámetros de la trayectoria futura, no vendrá mal,
pero no nos obsesionaremos en ello. Trabajaremos en este presente,
valoraremos lo que tenemos, lo potenciaremos y… ¡juntos venceremos! 
Os mando mi bendición, amor, Shilcars.

lunes, 24 de marzo de 2014

NECESITAMOS TRANSPARENTARNOS TAL CUAL SOMOS...



“Todo lo que no sea activar nuestro sentimiento más profundo y mostrarnos 
tal cual somos, y dejarnos de disfraces, de incógnitas, de dudas, de misterios, 
hasta que no consigamos ser transparentes, totalmente transparentes,
la unidad de pensamientos, la hermandad verdadera, la amistad, 
el compañerismo y el avance, no se producirán.”
-Shilcars-


Queridos amigos, hermanos, atlantes todos, muy buenas tardes noches, 

con vosotros Shilcars, del planeta Agguniom. 

Venimos solos y solos nos iremos. Este plano 3D así lo escenifica,
así nos lo impone. Nacer de un cuerpo de madre, solos, como una pura
esencia o consciencia, en un cuerpo físico organizado muy sabiamente. 
Y en el deambular por este mundo adquirimos todo tipo de experiencias, 
también solos. Y al llegar a un cierto estado de comprensión, 
partimos y también lo hacemos solos. 
Sin embargo, en nuestro interior más profundo existe la idea, el
pensamiento, de hermandad. Por eso buscamos compañía, los amigos, 
la familia, las asociaciones… para suplir esa falta de unidad. 
Y en muchos casos en la búsqueda de esa unidad en la hermandad,
nos equivocamos, y en esa equivocación, tal vez, se encuentra la clave de la
experiencia. Equivocamos amigos, equivocamos parejas, equivocamos
familias, entorno social, etc. Pero aprendemos muchísimo de dichos errores.
Nos rodeamos de un escenario en el que danzan infinidad de espejos 
nuestros, mostrándonos todas sus caras. Claro que son imágenes que se nos
muestran a nivel 3D, con un protagonista principal que es el pensamiento egoico. 
Y muchas veces esas caras que se nos muestran son ficticias, son falsas. 
Porque en realidad tenemos miedo a descubrirnos, tenemos miedo a
que los demás sepan como somos en realidad. 
En realidad, también, quien tiene miedo es el ego, el pensamiento. Y
busca disfraces, y atropella todo cuanto encuentra a su paso, porque
verdaderamente busca la compañía. Y la busca porque tiene miedo 
a estar solo. Busca la compañía para defenderse mejor, o así lo cree, 
de los embates diarios, de las dificultades de la vida. 

En este deambular, pues, vemos muchísimos espejos, de todo tipo y
de todos los colores, de todas las formas. Aunque muy poco de lo que
vemos en esta visión 3D obedece a la realidad pura, sino a pura fantasía, 
elucubración. Y todo ello debido al miedo y al desconocimiento 
de la verdadera hermandad. 
Por eso, aquí en Tseyor intentamos descubrirnos y mostrarnos tal
cual somos, haciendo un esfuerzo interior de reflexión. Claro que no vamos
a actuar ni a mostrarnos tal cual somos, si no entendemos verdaderamente 
la necesidad de hacerlo. 
Mas en eso estamos, intentando mostrarnos tal cual somos, porque de
principio debemos poner las cartas sobre la mesa. Y reconociéndonos
todos, y sabiendo a qué jugamos, poder empezar realmente un juego de
hermandad, sincero, totalmente sincero. 
Sin embargo, la sinceridad no llegará a nosotros por las buenas, sin
más. Habrá que dotarse de otros ingredientes para que la sinceridad sea
reflejada tal cual es, y nosotros mostrarnos tal cual somos a los demás. 
Cuando llegamos a este punto, los demás resuenan en nosotros, y
viceversa. Es entonces cuando contagiamos al conjunto. Es entonces
cuando el conjunto se retroalimenta y, desde luego, se avanza hacia un
camino sincero, puro, y de verdadera hermandad. 
Todo lo que no sea activar nuestro sentimiento más profundo y
mostrarnos tal cual somos, y dejarnos de disfraces, de incógnitas, de dudas,
de misterios, hasta que no consigamos ser transparentes, totalmente
transparentes, la unidad de pensamientos, la hermandad verdadera, la
amistad, el compañerismo y el avance, no se producirán. 
Cuando pensamos verdaderamente en nuestro sentimiento interior,
cuando sabemos relacionarnos con los demás, con toda la bondad que brota
de nuestro corazón, las cosas son muy fáciles, los problemas se resuelven, y
la experiencia que adquirimos es importante, y muy necesaria para ir
despertando consciencia, para darnos cuenta del punto en donde nos
encontramos, conociendo también qué hacemos aquí y hacia dónde vamos.
Así, en este sentido de unidad, en la profundidad de nuestro pensamiento, 
en la sinceridad de nuestros actos, reflejándonos tal cual somos, o al menos 
intentándolo de todo corazón, vamos a ir siguiendo por
un camino de resplandor, de iluminación. 
Lo contrario será hundirnos cada vez más en el desánimo, y a darnos
cuenta que desde un principio el miedo nos ha llevado a tomar decisiones
equivocadas, buscar los amigos equivocados, los compañeros que no nos
convenían, las parejas que tampoco nos convenían. Y luego entra en escena
la necesidad de dar un cambio. 

Y es muy difícil, cuando uno ha tomado decisiones erróneas, y ha
desarrollado una estructura social o familiar, romper. Es muy duro, porque
existen componentes o lazos egoicos de extraordinario apego. Y en muchos
casos obligaciones contraídas que no podemos obviar. 
Y si la necesidad de desapego va creciendo en nosotros, pero únicamente 
a un nivel de pensamiento 3D, sin haber profundizado en las causas, 
en la raíz de nuestros errores, seguiremos equivocándonos y magnificando 
cada vez más el problema. 
Esta última solución, si no se sabe acometer debidamente con
prudencia, con paciencia, con mucho amor, nos puede llevar
indudablemente al desespero, al infortunio. Y poco a poco entrando en una
peligrosa depresión. Un estado depresivo producido por la impotencia, por
el ahogo que se produce al verse uno impotente de desapegarse. 
Y empezamos o empieza el individuo a dar pasos hacia delante, huyendo, 
y cada vez más el desastre es más importante, más sensible, más difícil de resolver. 
Incluso puede llegar el momento en que nuestra situación psicológica, nuestro 
estado mental, quede perturbado y se produzcan desequilibrios evidentes. 
Y no vamos a detallarlos aquí para nada, cada uno que haga su composición de lugar. 
Lo único que queremos significar es que en nuestra vida habremos de tomar 
continuamente decisiones. Y habremos de hacerlas o tomarlas con la debida prudencia, 
amor, respeto hacia uno mismo y, lógicamente, hacia los demás también. 
 No tomar decisiones apresuradas, que se nos reconozca por prudentes, pero no lentos, 
sino activamente impulsados por la necesidad de transparentarnos. 
Y si así lo hacemos, nuestras amistades serán las que nos correspondan, 
nuestras parejas también. Nuestra descendencia disfrutará de dicho equilibrio 
y habremos sido un generoso ejemplo de conducta para ellos. 
Si maniobramos mal, nuestro pensamiento será todo lo contrario, 
crearemos a nuestro alrededor incertidumbre, pesar, desasosiego, dolor, 
dispersión, desequilibrio, confusión... 

Busquemos en nuestro interior, pues, las causas que nos llevan a tomar decisiones. 
Descubriremos un montón de decisiones erróneas, pero el descubrirlas 
será como una transmutación. Y ella nos llevará a la iluminación, a la comprensión. 
Favoreceremos el desapego y nos conduciremos por este mundo 3D con la absoluta
seguridad y tranquilidad de que estamos cumpliendo con nuestro objetivo, 
con nuestro compromiso, cual es reflejarnos en nuestros espejos debidamente 
para no confundir al personal, porque lo haremos con la pureza de nuestro corazón, 
y todo el mundo sabrá a qué atenerse.      
Al mismo tiempo propiciaremos que a nuestro alrededor también
florezcan esos espejos transparentes de nuestros hermanos. Y ahí, sin duda alguna, 
aparecerá la hermandad, esa unidad intrínseca que llevamos todos desde el momento 
en que solos aparecemos en este plano 3D, pero que invariablemente nos ha de ayudar 
el conjunto para, solos también, dar un paso adelante, un salto cuántico. 
Y lo haremos sin ningún error, sin ningún falso indicio, ni por improvisación, 
sino que cumpliremos con el objetivo de avanzar unidos en hermandad, 
porque solo en hermandad daremos este salto cuántico. 

Amigos, hermanos queridos, de todo corazón os mando mi bendición.
Amor, Shilcars.


ES CIERTO QUE LOS TIEMPOS NOS ESTÁN INDICANDO QUE EL CAMBIO YA ESTA MUY PRÓXIMO

Es cierto que los tiempos nos están indicando que el cambio ya está 
muy próximo. Dentro del planeta se registran procesos irreversibles 
que van a conducir a una nueva sincronía cósmica, y ello puede 
producir cierto desencanto, intriga, y también como digo, buenas dosis 
de miedo.  
Todo el proceso planetario está cambiando y cambiante. Desde las 
aves hasta el ser humano, pasando por los demás animales y plantas, 
registran procesos muy distintos a los habituales. 
En la naturaleza toda existe desconcierto, aunque todo esto es 
pasajero, es temporal, y únicamente podría agravarse en el sentido de 
que el ser humano aceptase como irreversibles estos cambios, y 
generase una energía poco propicia para aceptarlos tal cual son: como 
la antesala de un proceso de regeneración sin igual.  
En ese proceso estamos ahora. Nuestros superiores nos advierten 
que todo ello es debido a la nueva conformación ergonómica cósmica. 
Y, sin perder el brío, el interés y las ganas de servir a la Energía, 
debemos hacer un doble esfuerzo. Porque la entropía entra galopante 
en nuestros hogares, que entenderemos como nuestra mente, nuestra 
casa.  
Unos, debido a motivos de salud, otros familiares, otros sociales, 
etc., cada uno, va a recibir la parte correspondiente para que se active y 
clarifique su entorno, principalmente su mente, y consiga reanudar sus 
antaño ilusiones por un trabajo espiritual completo. Y quien no lo 
consiga será vencido. Y aquí acaba la historia.  
Nadie castigará a nadie. Aquí no hay castigo de nadie. El cosmos 
no castiga a nadie. Tal vez uno mismo en su pensamiento más profundo 
sea juez y parte de sí mismo y se aplique a la reconstrucción 
psicológica.  
Únicamente nosotros, como observadores en un nivel más amplio, 
como panorama de observación me refiero, podamos sugeriros que no 
perdáis la guardia y estéis atentos.  
Cada día más y más, sufriréis los embates de esa fuerza que en el 
fondo es la ley de entropía, y que cada vez más os irá empujando para 
volver obsoletos vuestros mecanismos psicológicos. Es una forma de 
templar vuestras inquietudes y personas y, si salís airosos de esas 
pruebas psicológicas, tendréis derecho a comprobar por vosotros 
mismos la realidad.  
Como decimos, aparecerá un nuevo día después de ese sueño de 
los sentidos, que ilusionadamente parece abocarnos al retroceso, a la 
no emancipación de dichos sentidos. Si vencemos este primer embate         
 nos fortaleceremos de tal manera que habremos abandonado en la
distancia, a años luz, esa fuerza que parece irresistible, tanto, que llega 
a cambiarnos en nuestra forma de ver las cosas, en nuestra vida. 

         
                   

domingo, 23 de marzo de 2014

"CLAVES PARA EL DESPERTAR"

   
“El amor es la clave para el despertar de la conciencia.”
“Por favor, amigos, despertemos de ese sueño. 
Qué pensamiento más hermoso puedo llevar a 
vuestras mentes que el deciros que nos podemos amar 
unos a otros como hermanos que somos. Porque somos el
absoluto, somos el amor, y eso no son palabras, son hechos.
=========¡¡=========
“La clave para el despertar de la conciencia
está en la entrega, y todo lo demás se vencerá
a través de la comprensión. Incluso las
enfermedades, por muy terribles que vuestra
mente física tridimensional os diga u os haga
creer que son.”
"Shilcars"

PROCESO DE PERFECCIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO

El proceso de perfeccionamiento del pensamiento 
sigue una especie de circuito:
AUTO-OBSERVACIÓN – TRANSMUTACIÓN – PERFECCIONAMIENTO.
La auto-observación es la observación atenta, desde el aquí y ahora, desde el
presente eterno. Atrae la atención de nuestro ser profundo, y nos conecta con él.
Desde su presente eterno se produce una transmutación del ego, del
pensamiento tridimensional, y el ego se eleva a una dimensión más amplia y
comprensiva. De este modo se produce el perfeccionamiento del pensamiento.
Este proceso de auto-observación – transmutación – elevación o
perfeccionamiento del pensamiento se ha de mantener de instante en instante, no
bastaría con una sola ocasión, aunque también es verdad que cada transmutación nos
sitúa en el instante eterno. El estado de auto-observación cuando se pone en marcha
continúa como un fluir desde nuestro interior, que sigue su curso, salvo que lo
interrumpamos.
El desarrollo de este proceso se facilita por el equilibrio, la armonía, la empatía
con los demás o hermandad.
Los obstáculos de la entropía parecen alejarnos de la sintonía con nuestro
mundo interior, y así puede ser en un primer momento, pero si mantenemos 
la autoobservación entonces potencian y catapultan la transmutación 
y el perfeccionamiento.
Pueden ser equivalentes a las crisis de crecimiento. El trabajo espiritual consiste en
esto precisamente.
La meditación, la interiorización, son procesos de auto-observación sostenida,
en los que es posible profundizar más en nosotros mismos, intensificar nuestra
conexión interna.
Paralelamente y simultáneamente se producen la renuncia, el desapego, la
dejación de adherencias del ego.
La auto-observación permite delimitar la actuación del ego y darle una
comprensión más amplia, sublimando sus tendencias y sus limitaciones.
Todo el proceso es una ida y vuelta, desde el espíritu a la tridimensionalidad,
en ese camino de ida y vuelta nos engrandecemos, nos perfeccionamos.
El espíritu “necesita” ese contacto con la limitación para perfeccionar su
esplendor, hacerlo más preciso y concreto, pues el espíritu en su inmensa 
grandeza es algo vago.

El ego se asfixia en un mundo tridimensional sin horizontes, repetitivo y
monótono. Por eso la salida del ego es la sublimación, la espiritualización. 
Pero al espíritu le conviene también ese contacto con el ego, que es una proyección limitada
de sí mismo, y en cierto modo carente de rasgos esenciales de su propia naturaleza.
Este proceso podría, teóricamente realizarse de una sola vez, pero se prorroga
y dilata en el espacio-tiempo, porque sería muy brusco hacerlo de forma total y única
(la vía seca de los alquimistas).
Por eso preferimos muchas veces la vía húmeda, el hacerlo poco a poco,
gradualmente. Eso puede dar la sensación de que no avanzamos o que el avance es
muy lento y la meta lejana. También nos podemos dispersar, entretener, retroceder, si
cesamos en el proceso de auto-observación.

La meta, si es que se puede hablar así, es la fusión del ego y del espíritu,
donde el ego pierde sus propiedades limitantes y apegadas. Por eso, en algunas
tradiciones espirituales, se habla de la aniquilación del ego. Sería más exacto decir la
aniquilación del egoísmo, pero no del ego propiamente dicho, como conciencia
tridimensional enfocada en los aspectos prácticos de la vida material.
La iluminación es precisamente la cumbre de este proceso, cuando se produce
una transmutación amplia y podemos abarcar la visión del espíritu desde la materia y
reconocernos como parte del todo, como el todo mismo, nos sentimos vinculados a
todo y a todos, como totalidad diferenciada.

Es un sentimiento y una experiencia maravillosa de infinitud, de ilimitación, de
amor a todas las criaturas. Cada átomo nos parece preciso y admirable. Todo está
bien, todo es perfecto para el que se siente partícipe de la perfección.
Este proceso de iluminación es también una cumbre de retroalimentación para
el espíritu, para el ser humano que se ha encontrado a sí mismo. En el mar del espíritu
no hay tú y ni yo. Todo se percibe como unidad, aunque haya rasgos y colores dentro
de una misma luz común a todos.

La conexión con la adimensionalidad es una conexión con nuestra parte
interna, objetiva, espiritual. Se puede realizar como extrapolación del pensamiento,
apertura del tercer ojo (visión estereoscópica), percepción de los mundos objetivos
desde el mundo tridimensional. Esta conexión forma parte del proceso o podemos
decir que acompaña el proceso. Mientras que la iluminación es el aspecto central, la
percepción adimensional es un proceso periférico.
La auto-observación, cuando se lleva a cabo desde nuestro ser profundo que
contempla a nuestra faceta tridimensional, constituye un acto de retroalimentación
para el espíritu, a través de nuestro espíritu, ya que el espíritu es el reino de la
unicidad, de la no separación, de la comprensión.

Si anhela poner en practica las: "CLAVES  PARA EL DESPERTAR"
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