martes, 9 de julio de 2013

LAS SOCIEDADES ARMÓNICAS

“Para tener una perspectiva de lo que debe ser una sociedad 
armónica, basta con que en nosotros mismos instauremos 
el equilibrio, la paz y la transparencia, junto a la necesaria 
paciencia y voluntad, para llevar a buen término este proceso 
de apaciguamiento de nuestros sentidos: deseos, angustias, 
miedos... Cada uno debe cambiar, y si cambia el individuo, 
cambia la sociedad.” 
 -Sili-Nur-


INTRODUCCIÓN 

Las sociedades armónicas son el resultado de una comunidad 
de seres conscientes, que han descubierto su realidad y lo han 
hecho a partir del hermanamiento. 
 Este estadio evolutivo dentro de las sociedades humanas es un 
logro que se realiza después de milenios de aprendizaje, de ensayo 
error, de fracasos y rectificaciones llenas de humildad. 
 Pero es un resultado que se ha hecho patente en el cosmos en 
innumerables mundos habitados por seres humanos libres 
y conscientes de su realidad interior. 
 En cada lugar, en cada planeta, se ha reinventado de nuevo el 
modelo de sociedad armónica, sin tratar de atenerse a ningún 
molde, sí a referencias que nos sirven de pauta, de contraste. 
 Todos nuestros hermanos del cosmos, con los que nos 
comunicamos, pertenecen y viven en sociedades armónicas, 
agrupadas en la Confederación de Mundos Habitados de la Galaxia.
 En estas sociedades, todas ellas libres y asociadas voluntariamente 
para procurar la armonía y el equilibrio en el universo, predomina un 
paradigma de sociedad en la que todos se ocupan de la felicidad 
de los demás, sin interferir en el libre albedrío de nadie. 
 Por ello, nuestros hermanos y hermanas del cosmos nos han 
informado reiteradamente sobre las sociedades armónicas, a 
sabiendas de que es algo que precisamos alcanzar para salir 
del marasmo de la sociedad en la que vivimos. 
 Nos dan indicaciones, referencias, pero no nos proponen unos 
modelos para que los imitemos. Ya que el paradigma de la 
sociedad armónica nacerá en la mente y en el corazón de cada uno. 
 Y nace de la hermandad, del sentimiento de unidad que nos religa 
con todo y con todos. 
 Una sociedad armónica es una sociedad feliz, que ha resuelto sus 
grandes retos, pero que está empeñada en propagar la armonía en 
todo el cosmos, sin interferir en ninguna civilización ni imponer modelos. 
Por ello sus descripciones de las sociedades armónicas son más bien 
parcas, no abundan en detalles, sino en aspectos esenciales, ya que los 
detalles los tendremos que decidir y concretar nosotros, eligiendo la 
forma de organización que convengamos, sobre todo en un mundo 
como el nuestro donde hay tantas culturas, lenguas y creencias. 

HACIA UNA SOCIEDAD ARMÓNICA. 
Durante miles y miles de años hemos estado aquí, en este planeta, 
hemos vivido y experimentado miles y miles de circunstancias, 
unas favorables y otras no tanto. 
Puede parecer inverosímil hablar de un conocimiento que hemos ido 
transmitiendo por espacio de estos de miles de años, pero así es. Aunque 
las circunstancias favorables para ello, no siempre han brillado con la 
misma intensidad que ahora. 
Me refiero a que, en estos tiempos, existen grandes posibilidades 
de llevar a cabo un profundo cambio de estructuras psicológicas 
mentales, precisamente porque se da cita toda una suma de 
circunstancias favorables, entre ellas cósmicas, para acelerar este 
proceso de transformación. 
Evidentemente existen dificultades de todo orden, con respecto a 
favorecer el cambio. Y no se trata de modificar estructuras sociales de 
arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, mediante la apertura 
mental de un buen número de individuos. Individuos de base, que 
trabajen y se apacigüen con la base, fundiéndose en ella y al mismo 
tiempo la enriquezcan. 
Es a través de este proceso básico de conformación de estructuras 
mentales, como se consigue que una gran mayoría acceda a 
conocimientos superlativos. Y es evidente que con una buena base 
se puede alcanzar el cenit. 
No olvidemos que la masa humana es moldeable, es transferible. Es 
intangible, pero dispone de un peso específico. Una presión tal que, 
bien equilibrada y armonizada, puede conseguir espectaculares 
éxitos allí donde se lo proponga. 
Para tener una perspectiva de lo que ha de ser una sociedad 
armónica, basta con que en nosotros mismos instauremos el equilibrio, 
la paz y la transparencia, junto a la necesaria paciencia y voluntad, para 
llevar a buen término este proceso de apaciguamiento de nuestros 
sentidos: deseos, angustias, miedos... Cada uno debe cambiar, 
y si cambia el individuo, cambia la sociedad. 
Participáis de nuestro conocimiento, porque buscamos el propio 
perfeccionamiento a través del vuestro. Y no es por interés sino voluntad 
y anhelo en el seguimiento de unas normas cósmicas depositadas en la 
psicología mental, al igual que vosotros habréis correspondido al 
llamamiento interno para seguir avanzando por este camino de 
perfeccionamiento. 
Sin duda, poco a poco, se irán despertando ciertos canales de 
comprensión que derivarán hacia un proceso más amplio, popular 
participativo, en el que la idea de hermanamiento confluirá hacia 
un objetivo globalizador de inquietudes de evolución y de 
perfeccionamiento humano.


UNIÓN DE VOLUNTADES 
Una exposición de motivos puede partir del punto de vista de 
cualquiera, y asimilarla cada uno en su proceso adecuado. Pero la realidad 
es que el análisis y la efectividad de la sintonía recibida, únicamente será 
válido si se contrasta al nivel grupal. 
Es a través del grupo, a través de sus elementos y de sus voluntades, 
que cualquier cuestionamiento, duda, interrogante y sus posibles 
soluciones, aparecen por medio de la voluntad participativa y 
comunitaria. 
El avance de las sociedades humanas lo ha sido, siempre que los 
individuos han trabajado en común, y han transmitido su conocimiento a 
la comunidad, globalmente. El proceso de perfeccionamiento ha ido 
evolucionando hasta nuestros días, y así es como se evoluciona en todo el 
Cosmos. 
La individualidad solo es posible contemplarla a través de la 
interiorización adecuada, pero para un trabajo grupal es menester que se 
unan voluntades. Y más cuando estas deben acceder a estadios de 
información trascendentales. Y por trascendentales me refiero a 
transmisión de información entre distintas dimensiones. 
La vibración de la información que se recibe, como es lógico, es muy 
completa y compleja, y además mantiene correspondencia con otras 
dimensiones superiores que, a su vez, reciben información de otros 
niveles superiores también. 
Y claro está, la información que aparece en esta tercera dimensión 
es el resultado o comunión de mentalidades superiores y 
complementarias, por lo que se hace imprescindible que la decodificación 
lo sea a través de un grupo. Digamos que todo confluye a modo de vasos 
comunicantes que actúan como correas de transmisión a su vez. 
Por eso el contacto, la transmisión de fuerzas energéticas, de 
vibraciones de una dimensión a otra, se produce por la voluntad de 
conexión, el entusiasmo, la armonía, el equilibrio y el anhelo común de 
cambio. 
Dichas correas de transmisión favorecen el intercambio de 
pensamiento a todos los niveles. Claro que, como es lógico, los niveles 
inferiores habrán de prestarse muy eficaz y humildemente a recibir la 
información, sin menoscabo de sus reales capacidades psíquicas. 
La verdad es que toda la información que se recibe, en forma de 
onda electromagnética que activa áreas del cerebro, por lo tanto 
neuronas que han estado inactivas y se ponen en marcha en cuanto 
detectan dichos estados vibratorios, ha de estar favorecida y claramente 
preparada en base al contraste, a la transparencia, al cambio de 
impresiones, a la unión de pensamientos, de ideas, de análisis y síntesis, y 
en correspondencia con bandas o grupos predispuestos para ello en la 
tridimensionalidad. 
Todo ello no sería posible en la individualidad más absoluta, ya que 
entonces el individuo suele caer en el error de la subjetividad. Claro que el 
grupo puede caer en la subjetividad también, en la transparencia de 
imágenes subjetivas. Pero ya resulta un poco más difícil porque se trata de 
la conjunción de ideas y pensamientos con más mentalidades. Por lo 
tanto, puede establecerse un más efectivo puente de unión hacia la 
comprensión. 
El individuo solo no avanza porque su conocimiento se estanca al no 
compartirlo con los demás. En cambio, la evolución del pensamiento 
humano viene dada siempre por la transmisión, libre y espontánea, del 
conocimiento adquirido hacia la comunidad a la que se pertenece. 

EL MIEDO POR NO SEGUIR LA SENDA MARCADA 
POR LA MINORÍA 
A lo largo de la historia de la Humanidad se ha ido generando un 
cierto oscurantismo, a modo de indiferencia, ignorancia, perturbación, 
dispersión y un largo etcétera. Todo ello adornado con la rutina, ideas 
preconcebidas, estatus social, sociología ecuménica y, como es natural, 
de un sin fin de intereses centrados básicamente en el control exhaustivo 
de la población, empobreciendo con ello ciertas partes de la sociedad. 
Como reflejo de estas circunstancias anómalas, adrede se ha ido 
surtiendo de incógnitas a la sociedad para desvirtuar, distorsionar, 
decantar unos arquetipos en pro de un interés egoísta y a la par 
económico y, por qué no, hasta cierto punto político, dando al traste con 
la bienaventuranza, el espejo que debe tornasolarse en un conocimiento 
mutuo entre los mismos individuos, fruto del intercambio de pareceres 
libre y espontáneo a todos los niveles. 
Así, la sociedad en general, con dichas características, ha ido 
limitando el libre albedrío a tan solo la esperanza de la supervivencia 
poco más. Todo ello intencionadamente transmitido por una minoría 
para dar una idea concreta de que si el individuo se aparta de la senda 
marcada, conocerá tan solo la desesperanza y el infortunio. 
Esa actitud errónea, con el tiempo, se torna en contra del individuo 
y de la propia sociedad en la que vive, empobreciendo al conjunto, 
desde el inferior hasta el superior. Perdiendo, como es natural, todo 
el encanto que puede producir una sociedad inteligente y cultural, 
espiritualmente hablando. 
Y esto es tan solo una breve idea de lo que puede llegar a ser una 
sociedad en la que prime únicamente el desarrollo material, intelectual, 
cultural, en unos niveles digamos exageradamente proclives a abandonar
 el aspecto íntimo, interno, espiritual, que esto último en definitiva es lo 
que ha de llevar al individuo al reencuentro consigo mismo. 
El transmitir el conocimiento únicamente a ciertas parcelas de la 
sociedad, a una cierta élite social o económica, estamos tergiversando 
los derechos básicos de todo individuo. 
Cuando enraizamos costumbres, cultos o determinada religiosidad 
por parte de una minoría, abandonando los razonamientos propios 
de una mayoría, los de esa masa crítica que en definitiva es quien 
hace que las sociedades progresen, nos encontramos nuevamente 
con un doble empobrecimiento.






sábado, 6 de julio de 2013

LA NADA LA EXPERIENCIA DE LO INMANIFESTADO


 “LA NADA ES ESE ESTADO DE LIBERTAD QUE NOS PROPORCIONA 
NUESTRO PROPIO PENSAMIENTO.  ESE PENSAMIENTO PUESTO EN EL AMOR, 
EN LA NADA; EN ESE NO PENSAR QUE NOS INVADE Y TRANSPORTA.” 
 -Shilcars- 

-Sili-Nur- 
Podríamos empezar por ser conscientes de nuestra nada. De que nada 
somos, conocemos o sabemos. Y es que nada del saber puramente intelectual 
nos es del todo necesario ahora, en estos momentos, en esta época, si lo que 
anhelamos es subir por ese imaginario escalón vibratorio del despertar de la 
consciencia. 
Ignoremos, de alguna forma, pensamientos que puedan inducir a un 
afincamiento de la personalidad, a un reforzamiento del yo tridimensional, 
porque de algún modo estaremos dando alimento al ego. Esa masa egoica 
añadida a nuestra psicología, y que desvirtúa el pensamiento consciente y 
objetivo. 
Es indudable que el ser humano de esta generación necesita, en el 
cambio cósmico que se está generando y que ya es evidente a escala 
planetaria, una transformación profunda de sus estructuras mentales. Y 
mientras estas se apoyen únicamente en digamos muletas de pura 
intelectualidad, el avance va a resultarle muy difícil. 
Está bien que dispongamos de un vasto conocimiento sobre 
determinadas materias: matemáticas, física, química, biología… pero todo ello 
no es suficiente para el próximo salto evolutivo. Todo lo que alcanza nuestro 
entendimiento, que podemos tocar, oír, ver; todo lo físico y perenne, en cierto 
modo es relativo y por lo tanto ilusorio, maya. La realidad verdadera se 
encuentra en lo que aparentemente no existe, en lo “invisible” que no se ve y 
siente, y es porque está más allá de nuestros cinco sentidos. 
Trascendiendo mentalmente este espacio ilusorio, hallaremos la Nada. 
Pero, ¡oh paradoja!, en esa Nada recrearemos nuestra realidad. Una realidad 
en un movimiento continuo, rico en procesos mentales sublimes.


-Icotrem- 
EN UN ESTADO DE COMPRENSIÓN NADA EXISTE.
En realidad, nada existe donde no existe la dualidad. En cambio, es evidente 
que existe un pensamiento que puede trascender esa misma realidad absoluta 
y transformarse en un verdadero pensamiento objetivo, pero analizado bajo la 
perspectiva de un pensamiento subjetivo. 
Por lo tanto, hablar sobre conceptos ultrasensibles, del Fractal, de la 
cuántica, de la física nuclear o molecular y de los micromundos, es estar 
hablando de algo en el que no existen barreras para el pensamiento y, por lo 
tanto, para la realidad absoluta. Nos estamos refiriendo a la Nada. 
Por ello, los científicos que buscan la realidad conceptual verificándola en 
base de unos razonamientos, fórmulas matemáticas y científicas, teorías, 
cálculos algebraicos y altas cotas numéricas, deben encontrarse, forzosamente, 
ante la disyuntiva de creer que lo que están percibiendo a través de su 
comprensión, es más la apariencia de las cosas que su propia esencia. 

También podríamos pensar que si nada existe más allá de nuestro 
pensamiento, si el propio pensamiento no existe en un mundo de realidad 
absoluta o trascendente, ¿para qué iba a ser necesario luchar, esforzarse y 
aplicarse en la evolución del pensamiento? Bajo este punto de vista sería 
absurdo aplicar esfuerzos y dotar recursos a descubrir que la realidad de 
lo que estamos buscando es tan solo la Nada. 
Aunque un fenomenal absurdo sería creer que la Inteligencia, el Don de 
la Creatividad, el Pensamiento que de alguna forma nos ha creado y 
distribuido por este espacio y por otros muchos miles de espacios, por no 
decir millones de millones de espacios paralelos al nuestro, hubiese errado 
su percepción o su propia perfección hubiese sido errónea, al permitir que 
pudiésemos pensar, para llegar a la conclusión de que no existe ni nuestro 
pensamiento, ni nada que se le asemeje. 


-Shilcars-
LA NO REALIDAD DEL MUNDO TRIDIMENSIONAL 
En aspectos y planteamientos de un mundo tridimensional, en realidad 
deberíamos considerar la no existencia, la nada. 
Nuestro mundo tridimensional es nada. Es un pasaje ilusorio que, cual 
secuencia, nos marca un tiempo para aprender del mismo. Pero en definitiva 
no es nada. Nada es, y gracias a ello se puede crear esta realidad subjetiva. 
Me gustaría que comprendierais a fondo estas palabras. Para eso van a 
quedar de alguna forma archivadas a unos niveles en los que será factible 
aprehenderlas de nuevo y repasarlas. Que quedará muy clara la idea de 
que estamos en un mundo intangible, de que nada existe, excepto nuestro 
pensamiento trascendente. 
Porque el otro, el pensamiento intrascendente, tampoco es en realidad 
nada que no sea una historia común de aprendizaje, en el que las 
individualidades se suceden unas a otras. Y con esto quiero dar a entender 
que la repetición es constante. 
Es una rueda constante de apariciones y desapariciones, de actos y 
entreactos, en los que los figurantes, los protagonistas, están representando un 
papel que incluso se lo creen a pies juntillas, y por eso dan tanta importancia a 
este mundo, reflejo de unos sentidos ilusorios. Pero en realidad nada existe. 
Y, si acertamos a darnos cuenta de esa no realidad, empezaremos a crear 
un mundo real en nosotros mismos. Y esto significa un avance progresivo en 
vibración. Por decirlo de algún modo, nuestros estados de consciencia irán 
elevándose. Y en esta comprensión entraremos en un mundo de mayor 
vibración y, a la par, nos ayudará a fortalecernos en el convencimiento de 
que el mundo no existe realmente, y sí solo como un estado ilusorio.
En ese momento, nuestro conocimiento se habrá posicionado a través de 
una verdadera comprensión, y al hecho de considerarnos hermanos en un 
mismo teatro, en una misma secuencia. Y ese hermanamiento hará posible que 
entendamos todos, que en el fondo llevamos la divinidad en nuestro interior. 

LA RAZÓN DEL ABSOLUTO 
También para mí resulta difícil llegar a entender la razón exacta de nuestra 
existencia. Eso que denominamos la Nada. Y que conste que hablo de entender 
y no de comprender. Porque comprender a un nivel muy profundo, a un nivel 
de pensamiento trascendente, no hace falta. No es necesario entender la 
cuestión porque la misma se comprende y se asume en su totalidad. 
Ahí estamos en un mundo dual y en esa dualidad existen dos polos. El polo 
del intelecto y el polo del pensamiento trascendente, de la intuición y de la 
inspiración. 
A esa parte que forma la intelectualidad, le ha de resultar muy difícil 
entender en todo su contexto la razón de la Nada, del Absoluto, de la unidad 
absoluta, y de que todo el mundo que existe es ilusión. Porque el intelecto se 
basa en unos parámetros tridimensionales, en un cálculo matemático, 
aritmético, geométrico, y parte de una premisa que es la constante tiempoespacio. 
Ahí puede resultar muy difícil entender la cuestión. 
Pero nuestra obligación es comentarlo, explicarlo e intentar que en 
vuestra mente brille esa chispa de inspiración que haga posible que, por 
vosotros mismos, podáis ser conscientes de esa realidad absoluta y objetiva. 

UNOS PLANTEAMIENTOS ADIMENSIONALES 
¿De qué serviría ahora que hablásemos de textos sánscritos o de un 
conocimiento universal ya expuesto con anterioridad? Interesa que vuestra 
mente evolucione. Y debe evolucionar a partir de lo que no sabe. A partir 
de unos planteamientos adimensionales y, en ese conjunto que forma la 
universalidad del concepto de la nada, del no ser, del no estar, hallaremos 
complacencia a este espíritu inquieto de investigación y de perfeccionamiento. 
A través de la sabiduría gnóstica, en un contexto adimensional, 
hallaremos explicación a nuestras incógnitas. Pero debemos ser nosotros 
mismos quienes instemos esta pregunta y hallemos nuestra propia respuesta. 
Respuesta que no la voy a dar yo precisamente para no interferir en vuestros 
planteamientos tridimensionales.