sábado, 6 de agosto de 2016

CON PACIENTE HUMILDAD, SE DESCUBRE EL MUNDO QUE NOS RODEA, VISIBLE E INVISIBLE



         Queridos amigos, hermanos, buenas tardes os desea Shilcars del planeta Agguniom.
Sí, el miedo nos atenaza siempre procurando que las ovejas se mantengan unidas, atadas, prisioneras en el redil.
Es una composición práctica de cómo evitar la propagación de la creatividad; manteniendo al rebaño unido bajo la presión de unas barreras psicológicas y mentales, la humanidad se establece en la sumisión. 
Es una forma también para que el medio controle la situación, la tropa no se desmande y tome iniciativas que pueden terminar eliminando al propio medio controlador.
Aunque el controlador no se elige, se autoelige, creyendo que su pensamiento, sus ideas, son las mejores para aplicar a todo un colectivo, por lo que se ve, pendiente de la señal autoritaria del líder. Cuando en realidad, y aunque el propio líder se autoelija, en definitiva es la propia masa, el rebaño, que se deja conducir.
¿Por comodidad? ¿Por miedo? Pues verdaderamente por comodidad y por miedo, las dos cosas tienen o pueden conjugarse en esta especial conformación.
¿Miedo tiene la masa, el rebaño? Claro, efectivamente, todos los aquí presentes tenéis miedo. Y precisamente por tenerlo os dejáis llevar y conducir hacia unos pastos que en realidad no os corresponden.
Verdaderamente el miedo nace en vosotros muchas veces, muchísimas. El miedo nace en vosotros cuando insospechadamente descubrís que existe, más allá, un mundo nuevo. Un universo que se contempla al igual que puede contemplarse aquí y ahora el vuestro. Ahí nace ese miedo.
Y cual infantes corréis desesperadamente a abrazar a vuestro tutor, a vuestro guía, a vuestro líder, para que os proteja, os dé cobijo y conformidad. Así el miedo conforma vuestras personas y circunstancias.
Reflexionad sobre ello, os daréis cuenta, observaréis perfectamente que el miedo nace cuando se descubre lo desconocido o al menos se intuye que existe. Y precisamente porque lo descubrís cerráis de súbito vuestra verdadera vocación, dais la espalda a vuestra mente, a su proyección trascendental y, como digo, os refugiáis en los brazos de vuestro tutor, cuidador, guía, líder, jefe de la manada... Así, en definitiva la masa, el rebaño, dócil y obediente, se tranquiliza.
Aunque no todos los líderes, no todos los jefes de la manada, tienen las mismas intenciones. Afortunadamente o desgraciadamente muchos de ellos lo son, se erigen, para trasquilaros. Otros para que les sirváis de elementos energéticos para su propia satisfacción egoica. Muchos de ellos se valen para explotar a esa masa sumisa.
¿Y por qué lo hacen? Lo hacen precisamente por vuestro miedo a descubriros. Verdaderamente la razón de tantos cientos de miles de años de sumisión, de cobardía, de miedo a conocer la verdad, se debe precisamente a que voluntariamente renunciáis a dicha verdad o realidad y os conformáis con el día a día, con la rutina, con el conocimiento intelectual, incluso profundo, pero del todo superficial, por lo tanto de tercera dimensión.
Este conocimiento que no va a ninguna parte, cuando os predisponéis al traspaso, porque este conocimiento, aun y todo perfectamente delimitado, se pierde. Y se pierde precisamente porque el conocimiento   no se asimila acumulándolo, sino sublimándolo.
Podremos hablar largo y tendido de la sublimación de energías. De la transmutación, del plomo de vuestra personalidad por el oro del espíritu. Pero ¿de qué serviría aquí y ahora hablaros de ello, si en cuanto lleguéis a vuestros hogares os vais a olvidar prácticamente de su totalidad, de una buena parte del mensaje, y vais a continuar con vuestra rutinaria existencia? Y lo vais a hacer indudablemente porque tenéis miedo a enfrentaros a vuestra propia realidad, tenéis miedo a descubrir la verdad.
Y entonces, aquí y ahora, Shilcars y todos los hermanos de la Confederación unidos, serían incapaces de arrancaros un solo gramo para transmutar, de vuestra pesadez, de vuestro plomo de la personalidad.
Aunque la Confederación tiene mucha paciencia, esta es una virtud que hemos alcanzado, mayormente por la humildad. La humildad nos ha hecho pacientes, y al igual que la gota de agua es capaz de horadar una gran roca -con el tiempo, con paciencia-, lo mismo, la actitud y accionar de los hermanos de la Confederación, de los que me honro en pertenecer, vamos depositando pequeñas gotas de conocimiento.
Pero somos constantes, somos pacientes y no os mandamos un chorro a presión para ir más rápidos, porque de nada serviría agujerear vuestra personalidad plomiza, porque en el fondo nada descubriríamos. No serviría para nada ir más aprisa de lo convenido. En cambio, lentamente, pacientemente, a lo largo de cientos de miles de años, vamos refrescando vuestra memoria.
¡Cuántas y cuántas veces nos hemos reunido aquí, en este tiempo, en este espacio simultáneo o en mundos paralelos! ¡Cuántas y cuántas veces nos reunimos semanas, meses y años en otro tiempo!
¿Para qué? Pues precisamente para lograr pequeñas huellas en este plomo vuestro de la personalidad, pequeñas muescas que quedan impregnadas en vuestra consciencia. Y quedan no por nuestra presión, sino por vuestro esfuerzo en comprender. Y al hacerlo transmutáis. Y en esa alquimia maravillosa y mágica vuestra consciencia va despertando lentamente.      
No obstante, el miedo continúa en vuestros cuerpos. Y por qué no la comodidad. El medio os dota, afortunadamente y por ahora, de una cierta comodidad, y no la queréis perder. Nadie de vosotros se atreve a dar el paso, a dar este salto al vacío.
Y el medio se frota las manos y dice para sus adentros: “Qué bien, continuemos así, esto funciona, nuevas remesas de esclavos en el rebaño para nutrirnos. Está muy bien que esta masa desconozca las claves de su liberación. Pobres de nosotros con que se llegase a descubrir la verdadera realidad de todo ello.”
Así que abona el medio dicha situación. Y el propio personaje, todos vosotros decís: “Sí, amo, de acuerdo, tú me das alimento y cobijo. Y yo con esto tengo suficiente. ¿Para qué me voy a complicar la vida yendo a descubrir algo que intuyo que pueda existir pero en realidad me da miedo descubrirlo? Miedo al qué dirán, miedo a equivocarme, miedo a que me equivoquen, miedo a perder mis posesiones, mi fortuna, mis privilegios”. Y así todos contentos. Pero ¡ah! amigos, hermanos, esto se acaba, el medio sabe que se acaba.
Y se anticipan a todo porque desde su posición privilegiada, por su doble condición de magos y guerreros, descubren a través del no tiempo, qué situaciones se preparan aquí en este mundo. Y esta vez se dan cuenta de que va en serio, de que el teatro está en su última etapa.
Descubren que ya pronto va a despertar esa masa, ese rebaño. Se dan cuenta que existen grandes inquietudes por el autodescubrimiento. Intuyen que esto es imparable y aplican todo su saber y su magia para contrarrestar los efectos de este despertar. Aunque saben que esto es un imposible, que lograrán retrasarlo un cierto tiempo, pero que en verdad el tiempo se acaba y ya pronto se van a abrir de par en par las puertas de la realidad de los mundos.
Y nosotros aquí tan tranquilos, esperando la comida, esperando el cobijo, confiando en que el queso lo hallemos siempre en el mismo sitio. Y así nos va, y así nos funciona hasta que se acaba.
Y por otro lado se canalizan todas las inquietudes de los más despiertos de esa masa en trabajos que sirvan para distraerlos. Así a los pequeños o grandes despuntes intelectuales y científicos, se les distrae con la gran golosina del conocimiento.
Y sí, muchos de vosotros seréis capaces de aportar grandes trabajos literarios, estudios científicos inmensos en su volumen y en su calidad, que realmente lo serán, ahí no queda ninguna duda. Pero vosotros, los intelectuales, vosotros los que disponéis de conocimiento, ¿no será también miedo, ese miedo al que me he referido para que hayáis escogido este proceso para escapar realmente de la verdad, por miedo al autodescubrimiento? ¿Es que acaso el autodescubrimiento os va a pedir una renuncia de todo lo que sabéis? ¿Eso es lo que pensáis?
Pues sí, ciertamente es así. El autodescubrimiento, cuando se sigue y se experimenta y se profundiza en él, con todo el amor del mundo, lo primero que pide es odres vacíos. Claro, ahí está el miedo escondido, ahí está el miedo a perder vuestras prebendas, a perder este conocimiento ilustrado, de mentes que han preferido gastar su energía en un proceso del sabelotodo, a un proceso de paciente humildad.
Porque el proceso del autodescubrimiento es la renuncia a las prebendas. Renuncia a la intelectualidad por sí misma, y un anhelo profundo, con humildad, con paciente humildad, para descubrir el mundo que nos rodea, visible e invisible.
Y el mundo que nos rodea, el mundo visible e invisible, visible por esos mundos paralelos infinitos, e invisible a nuestros ojos físicos 3D, únicamente se alcanza con la humildad, la paciencia y el anhelo ferviente de servir a los demás, sin esperar nada a cambio.
¡Ah, qué difícil es llegar a este punto, qué difícil renuncia, da miedo pensar en ello! Efectivamente, ahí entra en juego el ego de la personalidad, y todos los aquí presentes estamos, en este caso estáis en este proceso. Estáis autodescubriéndoos y al mismo tiempo generando buenas dosis energéticas de miedo.
Y así, amigos, hermanos, no vamos a ir a ninguna parte, porque entraremos en una rutina, en una constante rutina y la ley de entropía nos aplastará. Sí, efectivamente, nos anulará como seres humanos en el camino del autodescubrimiento.
Por eso, con paciente humildad, vamos gota a gota introduciendo en vuestro pensamiento esas palabras, esas ideas para que por vosotros mismos las reflexionéis, las maduréis y en el mejor de los casos transmutéis. Porque si no lo hacéis vosotros aquí nadie, ni el más poderoso, podrá cambiar la voluntad de vuestras personas.
Porque vuestras personas, desde nuestro punto de vista, son verdaderamente inatacables, son sumamente respetables, porque lo más importante que tiene el ser humano atlante es la libertad. Y la libertad la anularíamos en vosotros insuflándoos el conocimiento, dándoos alegremente, sin esfuerzo por vuestra parte, sin un convencimiento puro, cualquier iniciativa que os permitiera la liberación, a nivel técnico, mecánico o de salud.
Por eso intentamos, por todos los medios, que por vosotros mismos decidáis lo que queréis hacer. Por eso insistimos tanto y tanto, tantos años, cientos de miles de años insistiendo en que debéis transformaros.


En este paréntesis, en este mundo 3D estáis para ello, para transformaros, para perfeccionar el pensamiento, para amaros y con ello la liberación. En espera siempre de conscientemente abrazarnos, en cualquier espacio, en cualquier mundo. Libremente y conscientemente, no como ahora que únicamente podemos hacerlo a través de vuestras bellas y amadas réplicas. 

Amor, Shilcars.

http://tseyor.org/

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