sábado, 24 de enero de 2015

MOMENTOS DIFÍCILES, PERO LLEGARÁ UN MUNDO MEJOR

 Es evidente, van a producirse una serie de desequilibrios al nivel mundial. Sobre todo en las grandes potencias, cuyas economías políticas y empresariales están sufriendo grandes quebrantos por la ineficacia de sus dirigentes y de sus proyectos. Ambiciosos proyectos de especulación y enriquecimiento fácil. Como es lógico, vamos a ver circunstancias desfavorables en todos los sistemas.

En este planeta, no existen unas economías sociales impregnadas de altruismo, socializadas al extremo de compartir bienes y necesidades. Es un parecido con la realidad muy poco aconsejable a tener en cuenta. Las realidades que conocéis son impuestas, figuradas, preparadas, maquilladas y altamente desfiguradas de la realidad concreta y objetiva.

Muchas de las circunstancias adversas que se suceden en estos momentos, son preparadas ex profeso para ocasionar un gran quebranto social. Especialmente para una masa ingente de seres humanos.

La superpoblación es un gran problema. Los recursos naturales del planeta se agotan. Las expectativas de impacto social y económico prevén duros enfrentamientos entre la población. Insatisfacción, duelo, sentimiento de impotencia, enfermedades, desequilibrios sociales, pobreza extrema, apatía, etcétera. Muy poca generosidad y, por encima de todo, un gran error de cálculo de dirigentes que se han ocupado muy poco, de cumplir con sus obligaciones de exigir a quienes deben y pueden tomar decisiones.

Esto último, ha comportado también duros enfrentamientos en países subdesarrollados, y han acabado agotados con el esfuerzo y el sacrificio. Esta impotencia mundial de países en vías de desarrollo, se circunscribe en una temática de dolor, de pesadumbre, de angustia, de miedo, y ello trae consigo enfermedades, desequilibrios sociales y humanos y, a la larga, contagios a todos los niveles de la población mundial.

Los países ricos no se han preocupado en absoluto de averiguar o proyectar en su futuro económico, las debidas variables con las que enfrentarse en dicho futuro que es hoy, ahora mismo.

Exigir un cambio de estructuras ahora es mucho pedir, pero indudablemente deberá hacerse así. Deberá pedirse mucho sacrificio, dolor y lágrimas. A lo sumo, vamos a conseguir que la gente, las personas de buena voluntad, se consciencien de que el cambio se ha producido y que dejen, de una vez por todas, de confiar en su verdugo, cual es su propio ego. Que los va llevar a un mundo de desconfianza, de sinrazón, de destierro.

Sí, realmente el dolor se circunscribirá en toda porción, en todas partes, en todos lugares. Por eso se pide un trabajo aún mayor, un esfuerzo aún mayor, a quienes sus inquietudes espirituales les han llevado hasta aquí. Es un esfuerzo mayúsculo. Es un reto que, sin duda, deberá acotarse debidamente propiciando la claridad; en primer lugar, del propio individuo, para después trasladarse al exterior e infundir las debidas señas de identidad y de comprensión.

La angustia producida por la desaparición de unos bienes materiales, que puede ocasionar altercados y derivar en ensoñaciones aún más peligrosas, es lo menos grave que puede suceder.

En el fondo, se divisan las directrices de una vía demasiado hostil para la Humanidad. Por decirlo de algún modo, los cañones de la guerra atómica. Terribles cañones en manos de unos infanticidas que, posiblemente, actuarán por el sentido del deber, por o para obedecer consignas institucionalizadas. Por cumplir escrupulosamente con la orden recibida. Y esto es así y esto será así y nuestros ojos lo verán.

 Pero, ¡ah! qué felices van a sentirse aquellos corazones, que comprendiendo la realidad del contacto y los impulsos emocionales que dicha energía cósmica les ha impregnado, van a saber desarrollar debidamente una actividad creativa con un único objetivo: instaurar en sus mentes y en las de sus semejantes, la idea de un mundo mejor, más próspero, más equilibrado, más coherente y mucho, mucho, más feliz.

Con amor.  Sili-Nur