viernes, 12 de diciembre de 2014

AL IGUAL QUE EL AVE FÉNIX RENACE DE SUS CENIZAS, ASÍ DEBE HACERLO EL PROPIO HOMBRE.


RENACER DE SUS PROPIAS CENIZAS, QUE PARA ELLO
DISPONE DE INTELIGENCIA, VOLUNTAD Y LIBRE ALBEDRÍO.


Queridos amigos, soy Melinus.
Tenéis ante vosotros un gran reto: la Perfección.
No obstante, tenéis también grandes dudas. Si bien todo cuanto se
aprende tiene su grado de dificultad. Y, siendo normal el ansia por
perfeccionarse, también es normal saber dosificar dichas inquietudes.


Cierto que no es más sabio el que lee mucho sino el que asimila
mejor. Y cierto también que sumándonos a las corrientes de pensamiento,
conformamos un estado de evolución probablemente más eficaz que el
pensamiento único. Pero, igualmente cierto que pecamos de soberbia
muchas veces, y ello nos lleva a sobrevalorarnos demasiado. Por eso
nos equivocamos tantas veces.


Sin embargo, siempre podemos especializarnos en alguna cosa, por
ejemplo, en mantener viva la llama de la espiritualidad. Para dicho cometido
no se precisan estudios superiores, ni títulos, ni prebendas, ni autorizaciones
administrativas. Para llevar a cabo el trabajo de superación espiritual solo se
precisan dos normas básicas: el conocimiento que adquiramos en base al
amor y el trasladarlo a los demás con el mismo amor.

Por supuesto que es necesario saber esperar pacientemente a que las
cosas maduren y, en especial, florezcan. El camino es duro y más cuando
no se sabe exactamente qué atajo tomar.
Los caminos parecen iguales cuando se empiezan a caminar, y unos
serán más largos que otros. Aunque sin la reflexión oportuna, en ambos
podemos andar por un circuito cerrado, que no espiral vibratoria, y no
darnos cuenta de que el recorrido es recurrente.

En nuestro caminar será preciso poner más intuición que inteligencia.
Intuición que se alcanza en base a profundos estados de meditación y
reposo. No un reposo físico, aunque algunas veces sea necesario, sino un
reposo mental. Cuando todas nuestras células lo están, actúan como si de
una única célula se tratara. Lo que vosotros denomináis estado Alfa.
Entonces uno penetra en una nueva dimensión de los sentidos
internos. Entonces uno abraza y paladea aquello que parece increíble
que esté presente en nosotros, y que de hecho esté tan cerca.

Por todo ello, no nos detengamos en el estudio de lo imposible.
Hagámoslo en el estudio de lo transmutable. En la transmutación de
las energías está el desarrollo espiritual y anímico del ser humano.
Por consiguiente, no nos detengamos en la mejora de nuestros
aspectos materiales. Estos se desmejoran aunque no queramos.
Detengámonos en la mejora espiritual. Con amor y respeto. Normas
básicas para establecer el debido equilibrio interno, y que este haga posible
el traspaso hacia esa otra dimensión de la que el Hombre es acreedor.

Lentamente florecerá el alba del sol en el ser humano. Un nuevo día
se acerca. Debemos estar expectantes ante lo que va sucediendo. Y, aunque
lo veamos confuso, aunque nos parezca que los signos no son lo favorables
que sería de desear, pensemos que en todo cambio de estructuras
es necesario partir de cero.

Al igual que el Ave Fénix renace de sus cenizas, así debe hacerlo
el propio Hombre. Renacer de sus propias cenizas, que para ello
dispone de inteligencia, voluntad y libre albedrío.
El Hombre no debe dudar de su propia capacidad de regeneración.
El Hombre debe procurar reflexionar y establecer comunicación
lo más sincera posible consigo mismo.


El Hombre debe armarse de valor y desterrar para siempre el miedo
que le atenaza. Si desaparece su miedo, cual fantasma que la mente
cuida de proporcionarle siempre, el Hombre se elevará, y volará cual
gaviota  libre de ataduras.

El Hombre, domesticado por el medio que le rodea, suele volverse
un holgazán, y espera luego a que le llenen la copa y el plato.
Solo cuando el Hombre se da cuenta de que está inmerso en un
profundo sueño de los sentidos, es cuando puede remontarse
hacia lo más alto.

La llama del triunfo florece en el pensamiento humano cuando
uno se da cuenta en qué clase de vía muerta se halla. Es entonces
cuando el Hombre empieza a despertar del profundo sueño
de los sentidos  y asume su verdadero papel: el de la búsqueda
de la perfección y elevación hacia las estrellas.
Con Amor. Melinus


http://tseyor.org/

jueves, 11 de diciembre de 2014

HABÉIS DE SER OBJETIVOS, ÁGILES, POR LA PREMURA DE TIEMPO.

Shilcars
Queridos amigos, hermanos, muy buenas noches, soy Shilcars del
planeta Agguniom.

De nuevo aquí con vosotros, con caras nuevas, aparentemente,
puesto que en el fondo formamos parte todos de la misma misión cósmica
crística que nos ha convocado.

Todos vosotros estáis aquí por una cuestión esencial, primordial,
que es empezar a tejer esa red amorosa, benéfica y de ayuda humanitaria.
Sois vosotros quienes tenéis de algún modo la responsabilidad de
llevar por el mundo el conocimiento que se alberga en vuestros corazones,
trasladando el mismo a los demás corazones, para que en sintonía de la
nota La, característica de la sinfonía universal, pueda llegarse a establecer
comunión planetaria y cósmica.

Esto es tan solo un principio. Los principios, desde luego, son
difíciles siempre, y más cuando llegáis aquí, aterrizáis aquí, sin una base
previamente estructurada. Y lo es así sin otro programa previo, porque si
realmente conocieseis vuestra acción futura tal vez la alegría en vuestros
corazones mermaría y no daría lugar a la emoción de ir descubriendo poco
a poco la verdad de cada ladrillo puesto en este gran edificio, ya
construido, cual es el de las sociedades armónicas.

Esto nos ha de indicar que en este presente eterno está todo
previsto, calculado, realizado y asumido. Y en cambio aquí, en este
paréntesis de esta vuestra 3D, no lo está aún.

Por eso la emoción de ir descubriendo poco a poco, con vuestro
personal apoyo amoroso, en el autodescubrimiento además, se va
descubriendo como digo el gran proyecto cósmico en ciernes.

Desconocéis muchos caminos, los cuales vais a tener que recorrer, y
de los muchos e infinitos caminos que podéis recorrer, hay uno solo, y es
una línea recta que nos lleva al objetivo.

En cambio, vuestras personas van a deambular por caminos,
senderos, autopistas de gran velocidad, dando vueltas y más vueltas,
aprovechando en cada rincón de dichos caminos la experiencia que
dimane de los mismos. El contacto con vuestros congéneres, con vuestros
afines, llamándoles para el despertar.

Y este es el camino sin camino, pero necesario totalmente para ir
recobrando la libertad que os merecéis y que poco a poco vais
descubriendo. Sin embargo, como digo, el camino es recto y único, por lo
que en este mundo 3D de las infinitas posibilidades, para llegar a un
punto, en este caso de una verdad, solamente hay un camino.

Así que, si os aplicáis debidamente en la autoobservación, en la
plena consciencia del día a día, de instante a instante, aquí lo único que
puede suceder es que de este infinito número de caminos para hallar la
senda por la que discurrir, irán disminuyendo en número, tendréis menos
caminos en los que entreteneros. Eso quiere decir también que seréis más
directos, espontáneos, despiertos y conscientes, cuando de transmitir el
mensaje cósmico crístico se trate a vuestros hermanos.

En la medida en que vayáis despertando consciencia, dentro de esa
hermandad de Tseyor, dentro de esta comunidad, aligeraréis vuestra
carga psicológica y mental y os volveréis cada vez más despiertos,
conscientes y con una mente mucho más objetiva.

Y esto representará un gran ahorro de energías. Esto os proyectará
con gran agilidad en la comunión con vuestros hermanos, esto os
permitirá ser más directos, concisos y como digo objetivos. Y la palabra del
Cristo Cósmico entrará en los corazones de buena voluntad con más
eficacia, más directamente, más rápidamente.

Y en la medida en que vayáis ascendiendo por esa imaginaria
escalera de caracol, eso es ascendiendo en vibración, en consciencia, iréis
aportando a la comunidad en la que vivís un gran acopio energético, de
bondad, de amor, de comprensión, de ilusión por vivir.

En la medida en que vayáis ascendiendo por esa escalera de caracol
a la que me refiero, imaginaria del todo pero del todo real, porque así es
la evolución cósmica, en espiral, iréis aprisionando en vuestros corazones
la verdad, un fragmento cada vez más de la misma. Y vuestras personas
serán grandes espejos que fijarán a los demás vuestro reflejo, y los demás
podrán seguir con mucha más seguridad el camino también emprendido y
comprometido.

Por eso, miles, cientos de miles son los caminos por los que
transitar, pero ahora, hermanos, hermanas, se os pide objetividad de
criterios, que únicamente se alcanza con la unidad de pensamiento, con la
bondad de vuestros actos, con la hermandad.

Y se os pide precisamente porque los tiempos han llegado, estáis,
estamos todos, en la Edad de Oro, una edad en la que es posible alcanzar
todo aquello que se anhela de todo corazón. Y es hora ya de que os deis
cuenta efectivamente: es el momento del salto.

Todas las fuerzas cósmicas energéticas del universo están con
vosotros, basta con que lo creáis firmemente. Para vuestras mentes no
hay límites, no hay barreras, no hay paredes que os cierren el paso.
Únicamente basta con que en vosotros exista la seguridad y la confianza,
basta con que os dignéis abrir bien los ojos, esa visión objetiva, amorosa,
de unidad y de hermandad, para poder observar perfectamente cómo
todo está consolidándose, cómo todo está a vuestro servicio.

Así, si entendéis que habéis de ser objetivos, prácticos, ágiles,
precisamente por la premura de tiempo, porque precisamente ya son los
tiempos de apertura, habréis dado un gran paso.

Esto os permitirá simplificar, no dar tantas vueltas sobre lo mismo,
sabréis decididamente escoger el trigo de la paja, reconoceréis
verdaderamente lo que os interesa, desecharéis aquello que no tanto os
interesa, y seréis prácticos, y por medio de dicha practicidad aplicaréis la
objetividad de criterios, y todo será muy fácil.

Por ejemplo, tenéis un dolor de cabeza, aplicaréis la objetividad de
pensamiento, la unidad del mismo en vuestro propio ser interior, y seréis
capaces de corregir cualquier desviación, y el dolor de cabeza
desaparecerá.

Tenéis múltiples problemas en vuestro diario deambular, de todo
tipo, no hace falta detallarlos aquí y ahora, pues con un poco de atención,
con un poco de equilibrio, de armonía, de bondad, de ilusión por vuestro
diario vivir, por respirar este aire, por la unión que os ofrecen los demás
espejos, vuestros problemas desaparecerán.

Milagros, diréis, pues sí para el neófito tal vez sean milagros, pero
para el ser consciente, para el tseyoriano amoroso, pura naturalidad. El
equilibrio, la armonía traen la paz, y con la paz vuestras células se
regeneran, se activan, se multiplican, se enriquecen y enriquecen al
organismo, y ello procura que el proceso se extienda, se expanda y
contagie, y contagie a los demás. Y los demás reciban al mismo tiempo la
benefactora ayuda que vuestro pensamiento proporciona.

Que os sentís sumidos en un gran dolor, aquejados de una grave
enfermedad, pues lo mismo, el pensamiento tranquilizador, de esperanza,
de confianza, de ilusión, profundizad en vuestro pensamiento más
profundo, analizadlo, sois capaces de ello, sois capaces de navegar por
vuestro microorganismo, ir hacia el punto de la micropartícula,
estableceros en una simple célula de vuestro organismo, navegad por él,
descubriréis aquellos puntos en los que en un momento determinado en
vuestra existencia han sido dañados, y con una mirada los corregiréis. Los
corregiréis a nivel de micropartícula, sanaréis a nivel de micropartícula, y
vuestro cuerpo sanará.

Así en este establecimiento que detallamos, tan fácil, tan sencillo,
pero que únicamente es accesible por medio de la bondad de vuestros
actos, desterrando todo pensamiento de animadversión, de enfado, de
ira, y un montón de ellos, agregados a vuestra psicología por olvido, por
desconocimiento, por ignorancia, sabiendo aprisionar en vuestra mente la
autoobservación de instante en instante, comprendiéndolo, amándoos
profundamente, descubriréis que vuestro cuerpo físico no tiene ningún
problema pendiente de resolver. Que sea insoluble, se puede resolver
todo, solamente pensando en que ello es posible, y poniendo además
todo el corazón, y la correspondiente armonía y bondad en vuestros actos.

Así en este punto preliminar, vuestros cuerpos estarán en
disposición para recibir más, mucho más. Y de esto se trata, estos son los
preliminares de vuestro nacimiento cósmico.

Si ahí quedaran dichos preliminares, si os conformarais con esos
principios de sanación, volveríais irremediablemente tarde o temprano a
enfermar, la ley de entropía está siempre alerta. No se trata de eso,
amigos, hermanos, se trata de que pongáis las bases adecuadas para que
vuestro organismo físico y psíquico esté preparado para recibir la
completa iniciación, el correspondiente empuje que os ha de llevar a las
estrellas. Unas estrellas que están en vuestro interior.

Eso es, primero habéis de conocer vuestro organismo o universo
interior, lo habéis de reconocer profundamente, habréis de ser capaces de
navegar por vuestro organismo: cerebro, huesos, órganos… Reconocerlo
plenamente, cuidándolo, amándolo, respetándolo. Y esto os
proporcionará una base completa y dejará preparadas las estructuras
adecuadas para mucho más.

Y en este mucho más intervendrá todo el colectivo, intervendrá
toda la humanidad afín, intervendrá todo el amor cósmico crístico del
universo, que es infinito. Y se conectará con vosotros, y os saludará, os
besará, os reconocerá y os hará partícipes de una parte más de la Verdad.

Ahí conoceréis a los hermanos del Púlsar Sanador de Tseyor,
reconoceréis a los grandes maestros que están humildemente a vuestro
servicio, a vuestros pies, besándolos. Ahí reconoceréis también la
humildad, y por medio de la misma recibiréis confirmación, y con la misma
avanzaréis.

Amigos, amigas, espero que poco a poco vaya consolidándose
fuertemente ese lazo de amistad, que acojáis en vuestro seno a todos,
tanto los que sois afines como los que no tanto, tanto los que pensáis en
Tseyor como equipo y como vuestro hogar y casa, como a los que piensan
lo contrario.

Estáis todos aquí y no es por casualidad, no hay nadie desconocido,
y si salís a la calle tampoco hay nadie desconocido, todos estáis en ese
momento, en ese instante, únicamente os queda que despertéis y
también ayudéis a despertar a otros. Abrazadlos, amadlos, y por encima
de todo comprendedlos, y comprended también sus reacciones adversas.
Porque en realidad todos nosotros no sabemos lo que hacemos.
Os mando mi bendición.
Amor, Shilcars.